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"Antes subía por las escaleras para que no me vieran los vecinos, ahora es muy duro"

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BEGOÑA SILVA FERNÁNDEZ Primera enfermera en hacer test del Covid-19 en domicilios

"Antes subía por las escaleras para que no me vieran los vecinos, ahora es muy duro"

Begoña Silva es enfermera de urgencias del Cunqueiro.
photo_cameraBegoña Silva es enfermera de urgencias del Cunqueiro.
Fue la primera enfermera en Vigo en realizar test del coronavirus en domicilios. Comenzó ella sola el pasado 27 de febrero y desde entonces ya ha realizado unas 115 pruebas, además de otras 161 en residencias.

Asegura que es un momento muy duro pero  está convencida de que "esta situación saldremos reforzados" y destaca la gran "emoción" que sienten ella y sus compañeros con el cariño de la ciudadanía.

¿Recuerda  el momento en el que le comunicaron que tenía que empezar a hacer pruebas del Covid-19 en domicilios?
Estaba haciendo compras el día anterior cuando recibí la llamada informándome de que había que acudir a las viviendas. Mi respuesta fue inmediata, sí. Llevábamos tiempo pensando en que ésta sería una solución para evitar que los pacientes acudieran a urgencias, donde era complicado aislarlos, así que no dudé en absoluto. Durante las dos primeras semanas iba yo sola con un conductor.

¿Tuvo miedo en algún momento?
En principio, no. Me sentía lo suficientemente preparada porque las pruebas son similares a las de la gripe A, que llevo haciendo mucho tiempo. Es verdad que  a veces piensas en tu familia, en tu hijo...  Pero trabajo muy segura, tomo todas las precauciones y siempre he contado con EPI. Además, tengo todo el apoyo de mi familia.

¿Cómo es el proceso para realizar esos test?
Lo primero que hago es llamar a los pacientes, les informo de quién soy y  de las normas a adoptar. Lo más importante que deben saber es que yo no puedo tocar absolutamente nada en su casa y ellos tampoco me pueden tocar a mí y les pido una mesa amplia donde poder desplegar el material y el traje que debo enfundarme. Cuando accedo a la casa ya lo hago con mascarilla, porque hay gente que vive sola, que tiene sospecha de contagio y que tendrá que abrirme la puerta. También les pido que me informen de cuántas personas viven en la casa  y de si tienen mascotas, para que las dejen en una habitación mientras yo esté allí. Cuando llego deposito sobre bolsas de basura  mi material, me visto con el equipo y después cuando realizo la prueba, me desvisto y lo limpio todo. Es una práctica algo más compleja que los test en vehículos
.
¿Cuánto tiempo  suele permanecer en cada casa?
La toma de muestras en sí es rápida pero el tiempo que empleo suele ser media hora. Además de todo el proceso de protección y limpieza, también dedico parte a hablar  con las personas, están muy nerviosas y el factor humano es muy importante, no me puedo ir sin más, sin escucharles . Hasta el momento no he tenido ningún problema. De hecho, muchos se quedan con la pena de no poder ofrecerme un café o cualquier otra cosa.

Desde que comenzó a realizar los test hasta ahora  la situación  ha cambiado mucho ¿ha notado un cambio también entre quienes tienen que someterse a los test?
Sí, es cierto, la situación ha cambiado. Al principio, por ejemplo lo que buscaba era discreción para no estigmatizar al paciente. De hecho, cuando llamaba al interfono, sólo decía mi nombre, no hacía alusión a que era enfermera para no alertar a los vecinos, ni tampoco subía en ascensor. He llegado a subir a pie hasta trece pisos. Ahora, es totalmente distinto, la gente está en los balcones, te ve llegar. Y todo es mucho más duro. Tienes que enfrentarte a personas que han perdido a algún familiar y no han podido despedirse. Cuando vuelvo a mi casa, me cuesta reprimir las lágrimas, por ellos. 

¿Actúa un poco de psicóloga también?
Nuestra profesión no sólo es sanitaria sino también humana y debes ser comprensivo, escuchar y tranquilizar  a las personas que se encuentran mal y nerviosas por lo que está ocurriendo. 

Begoña Silva es enfermera de urgencias del Cunqueiro.
Sin duda.