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El Año de la Rata llegó con sabor a “Hot pot” y empanadillas chinas

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El Año de la Rata llegó con sabor a “Hot pot” y empanadillas chinas

Yanqi Song echando carne de ternera en el hot pot, mientras sus invitados preparan las empanadillas chinas.
photo_cameraYanqi Song echando carne de ternera en el hot pot, mientras sus invitados preparan las empanadillas chinas.

 El Año de la Rata ya está aquí. Comenzó ayer, según el calendario lunar chino. La colonia viguesa china, con 517 censados, lo celebraron en la intimidad, sin los desfiles por las calles, ni los habituales petardos con los que, según las creencias populares, se aleja al monstruo que sale con el año nuevo.

Yanqi Song, de 25 años, llegó hace cuatro meses a Vigo. Profesora de chino en la Escola Oficial de Idiomas, quiso cumplir con la tradición y organizó en su casa una cena de Fin de Año entre amigos. “Las vacaciones de aquí nunca coinciden con las de China, por lo que hace cuatro años que no lo celebro con la familia”.
En el calendario lunar reconoce distingue dos días: El Año Nuevo pequeño, a comienzo del ciclo y el Año Nuevo grande, al final que a un nuevo periodo, en esta ocasión bajo el signo de la Rata. “También conmemoramos el Año Nuevo occidental, el 1 de enero, pero es más entre amigos”.
Los preparativos para el Fin de Año comienzan semanas antes. “En mi familia, preparamos carne curada, chorizos, orejas y cabeza de cerdo, además se prepara los ajos en vinagre para acompañar las empanadillas, que son imprescindibles en la mesa”. 
Así, Yanqi Song señala que “es más importante la preparación de la comida que la comida en sí; es tanta cantidad que tiene que hacerse en equipo; todo sabe mejor si se lo cocinamos, en vez de comprarlo ya hecho”. Las cantidades servidas tienen que ser tan abundantes que sobren para el día siguiente, ya que así aseguran que el año comienza con prosperidad y abundancia. 
 Para recrear la atmósfera familiar, Song ejerció de anfitriona el viernes e invitó a Kai, compañera alemana en la EOI y a sus amigos Pablo y Ziyang Zhang, empresario vinícola, asentado en Madrid y se desplazó a Galicia para conocer las bodegas. Los comensales, antes de sentarse a la mesa, prepararon las empanadillas de carne con vegetales. Como plato fuerte elaboraron un “hot pot” (huoguo), una olla caliente, con la comida cocinada al vapor y  repartida en dos apartados para separar la picante. 
“Lleva de todo, cada uno le echa lo que le gusta: Salsa, puerro, ternera gallega, patatas, champiñones, gambones, pero también tofu, setas y fideos de la tienda china”. 
Los productos tradicionales que no se encuentran en Vigo fueron sustituidos por otros gallegos como el vino. “En China también se bebe vino y cerveza; el licor blanco de arroz es muy popular, aunque solo se consume en chupitos porque tienen una graduación muy alta”. 
Acaba da la comida, la velada continúo pero sin ningún tipo de  postre: “No se toma nada dulce al acabar de comer”.
Y como manda la tradición, el día uno, el desayuno ya estaba listo; fue a base de empanadillas chinas, las que sobraron del día anterior para asegurarse una buena entrada en el Año de la Rata.

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