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El propietario de un club de alterne en Lugo sostiene que desconocía lo que se hacía en las habitaciones

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El propietario de un club de alterne en Lugo sostiene que desconocía lo que se hacía en las habitaciones

El propietario de un club de alterne en Guntín (Lugo), F.J.R., ha asegurado en el juicio contra él y otras tres personas, que "desconocía" lo que se hacía en las habitaciones, al tiempo que ha negado que hubiese "relación laboral" con las mujeres que allí ejercían la prostitución.

Este martes ha comenzado un juicio en la sección segunda de la Audiencia Provincial de Lugo contra cuatro acusados de obligar a mujeres extranjeras, sobre todo brasileñas, sin permiso de trabajo a ejercer la prostitución en este local de Guntín.

No obstante, el dueño del establecimiento sí que ha reconocido que les cobraba a estas mujeres diez euros a cambio "de desayuno, comida y cena". También ha relatado que disponían de "calefacción y agua caliente".

"No lo puedo asegurar", ha dicho este martes sobre lo que supuestamente acontecía en las habitaciones de este prostíbulo. "No lo sé", se ha escudado y ha definido el negocio como "un bar".

El fiscal pide, en sus conclusiones provisionales, al propietario, a su esposa y a dos mujeres más penas de entre ocho años y medio y 15 de cárcel por los delitos de prostitución, así como otro contra los derechos de los trabajadores y trata de seres humanos.

ACUSACIÓN

En el escrito de acusación se mantiene que los acusados actuaban con "ánimo de enriquecimiento ilícito" mediante la explotación del ejercicio de la prostitución por parte de diversas mujeres de nacionalidad extranjera.

Los procesados, según la fiscalía, obligaban a prostituirse a las mujeres que se encontraban en una "apurada situación económica, personal y familiar".

A su vez, señala que forzaban a las mujeres a entregarles la mayor parte del dinero que ganaban con los servicios prestados y las obligaban a mantener relaciones incluso durante "los periodos de menstruación".

Otro aspecto que fiscaliza la acusación es que se habría sometido a las supuestas víctimas a un "estricto control personal", imponiéndoles sanciones económicas sí salían del local. "Padecían condiciones de trabajo, de conducta y de convivencia en el local de extraordinaria dureza, encaminadas a obtener las mayores ganancias posibles".

LAS DEFENSAS PIDEN LA LIBRE ABSOLUCIÓN

Los tres abogados de los cuatro acusados piden la libre absolución. Incluso uno de ellos, César Lodos, que representa a la pareja se refiere a una "denuncia falsa" como el detonante de todo el proceso judicial.

Lodos ha puntualizado, antes de entrar en sala, que su estrategia de defensa iba a conducirse "por la solicitud de libre absolución por falta de pruebas, con una única denunciante a la que al final se le suma otra amiga que no aparece a ratificar las denuncias".

"Entiendo que en un club donde se mueven cientos de trabajadoras sexuales durante el año no es relevante para una denuncia de este tipo", ha indicado.

Asimismo, Lodos afirma que detrás de esta denuncia podría hallarse "un sistema para salir de la prostitución que podría ser válido, pero en otros casos se está utilizando de forma fraudulenta por otro tipo de personas". "Y yo pienso que estamos en ese supuesto", agrega.

"Todos los argumentos que se esgrimen aparentemente son falsos y hay varias testigos (mujeres) que corroboran que la situación en el club no era, ni es de lejos lo que se comenta", defiende.

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