BALONCESTO EUROLIGA

"Trabajo para merecerme este envidiado puesto"

Comienza a ser una tradición hablar con Miguel Méndez (Vigo, 1967) para que cuente sus éxitos. Una feliz tradición. El pasado domingo, sumó su segunda Euroliga consecutiva con el Ekaterimburgo ruso, con el que tiene firmadas dos temporadas más.

Miguel Méndez, con el trofeo.
Miguel Méndez, con el trofeo.
"Trabajo para merecerme este envidiado puesto"

¿Es más fácil esto de ganar títulos cuando se coge carrerilla?
Cada título es complicado porque básicamente, en un equipo como nosotros, te juegas en un fin de semana el objetivo principal de la temporada. Este tipo de citas dependen de muchos factores. Al final, todos los equipos son buenos, tienes que llegar con todas las jugadores en el mejor momento posible de salud y de forma, mentalmente bien... Hay muchos condicionantes, no solamente es baloncesto. Tal vez es la razón de que no sea fácil ver que un equipo repita este título porque es muy complicado.

Un trabajo arduo de todo el año.
Sí, aunque tampoco hay la receta perfecta. Tratamos de hacer la plantilla más completa posible, de rotar jugadoras, de con médicos y fisios tener a todas con un número de minutos limitado... A pesar de que muchas veces te gustaría tener a las mejores en pista todo el rato. Tratamos de jugar cada batalla pensando en ganar la guerra, que para nosotros es en abril. Nadie tiene la certeza de la receta. Es la experiencia y tu instinto los que te hacen jugar con todos estos aspectos de la preparación. No es fácil acertar, no se acierta todos los años ni con todas las jugadoras.

El año pasado llegó a mitad de campaña al Ekaterimburgo. ¿Siente más suyo este título por haber estado toda la temporada?
Lo siento igual. Son diferentes trabajos, eso sí. El año pasado fue llegar, fiarme de mis ayudantes que ya estaban aquí, cambiar lo que creía que tenía que cambiar, tratar de hacer el equipo mío lo más rápido posible... Hay que ir con pies de plomo. Este año ya fue desde el principio lo que yo quiero, cómo lo quiero y es un poco mío. Pero yo los dos títulos los considero igual porque es muy difícil cambiar la dinámica de un equipo durante un año, ya que el aspecto mental y humano es importante. Por eso estoy muy satisfecho del título de 2018.

Ya en la Final Four y pasada la semifinal, ¿resultó más llevadera de los esperado la final contra el Kursk?
Si ves el resultado, por supuesto. Pero el Kursk es un equipo con el mismo potencial que nosotros, de un nivel altísimo. Empezamos muy bien el partido, poniendo un listón físico muy alto, lo que nos costó muchas faltas, llegando a estar diez a dos. Pero ese partido nos venía bien. Corrimos mucho, jugamos a campo abierto muchas veces y es un juego que nos va y con el que mis jugadoras, a pesar de ser algunas muy grandes, se sienten cómodas. Juego dinámico, sin estar muchas veces cinco para cinco. Y estuvimos muy acertadas en la línea exterior, con un 60 y tanto por cien en tiros de campo. Por las estadísticas avanzadas que tenemos, a partir de un 52% ganamos el 90 y tantos por ciento de los partidos, con lo que llegar a un 60% hizo que ganásemos con comodidad.

¿La final perfecta quizás?
Sí. Porque hemos hecho muy buenos partidos durante la liga regular pero no es fácil llegar al día D y a la hora H y que todo vaya según lo que quieres hacer. Las jugadoras estuvieron muy centradas, el plan de partido resultó ser correcto, el plano defensivo funcionó muy bien... Todo salió muy bien.

En la Final Four, tres entrenadores españoles. ¿Qué significa?
Significa mucho. E incluso añadiría a Víctor Lapeña, que ganó la Fiba Cup hace una semana con una plantilla más limitada. Somos cuatro entrenadores españoles al más alto nivel, lo que habla muy bien y muy mal a la vez del baloncesto español. Porque también significa que hay muchos entrenadores y muchas jugadoras trabajando fuera y que no los tiene la liga española. Y eso no es una buena noticia.

A nivel personal, un paso más en el crecimiento como entrenador.
Estoy muy contento. De trabajar en un equipo como el que trabajo, del nivel de medios que tenemos, del nivel del equipo técnico que tengo... Tengo un entrenador español, Nacho Martínez, pero mi otro ayudante es primer entrenador WNBA, nuestra fisio lleva 20 años trabajando en la universidad de Tennessee... Es una suerte para mí, para mi formación como entrenador y para seguir sumando experiencias.

¿Y se puede subir más, aspirar a más?
Aspiro a seguir jugando el baloncesto que me gusta jugar. El mayor triunfo de este año es haber hecho una liga regular en la que nuestro equipo es el mayor anotador, el que menos puntos le meten, el mejor reboteador, el que más asistencias da... En todas las estadísticas de grupo estamos de primeras y, en cambio, en las individuales ninguna de mis jugadoras, a pesar de ser grandes estrellas, aparecen. Eso quiere decir que mi equipo es eso, un equipo. Y ése es el baloncesto que a mí me gusta. Y convencer a las jugadoras de que es la mejor forma de jugar y de afrontar un año entero de competición, de que compartir balón y responsabilidades es lo mejor para el equipo... Convencer de eso a grandes estrellas no siempre es fácil. Estoy muy contento de poder hacer el mismo baloncesto que intentaba hacer en el Celta hace 20 años al máximo nivel.

¿Y como aspiración personal queda una selección a lo mejor?
No lo sé. Mi aspiración es trabajar cada día para merecerme el puesto que tengo aquí, que es el envidiado de todos los entrenadores del mundo. Todos querrían estar aquí. 

¿Alba Torrens es ya la mejor jugadora española de la historia?
Es una jugadora especial y, antes que eso, una persona especial. Siempre lo ha sido. Con 16 y 17 años en Vigo ya lo demostraba. Por su educación deportiva y la que le dieron sus padres. Y se ha convertido en una mujer especial. Como dice mi ayudante, para casarse con ella. Y como jugadora, lo mismo. Es una superestrella, especial en la pista pero al mismo tiempo es capaz de ponerse a disposición del equipo. Asumir un segundo o tercer plano en la plantilla no le preocupa. Para nosotros es una jugadora fundamental. De hecho, las dos únicas derrotas que tenemos este año fueron los únicos partidos que ella no jugó. Tampoco es casualidad.

Lo último, ¿cómo ve el posible ascenso del Celta?
Lo difícil de estas citas es llegar en el mejor momento. Es complicado llevar un grupo así y más con todo el problema de lesiones. Y en la misma posición. Pierdes a jugadoras que no están y cargas de muchos minutos a otras. Así es muy difícil llegar al cien por cien. Pero el Celta es un equipo muy equipo, muy unido, y este tipo de conjuntos siempre compiten en las grandes citas. Tanto jugadoras como cuerpo técnico tienen una experiencia positiva del año pasado. Sé que van a competir y que tienen tantas posibilidades como el que más de jugar en Liga 1 el año que viene.