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Un talento para la salvación

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Un talento para la salvación

Iago Aspas
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Iago Aspas anotó 75 goles en las últimas cuatro campañas en las que el Celta no pasó de la 13ª plaza en Primera
Los años pasan para todos. Y aquel joven que salvó al Celta de caer a Segunda División B y terminó celebrando la victoria a hombros de su amigo Dani Abalo cumple hoy 33 años. Lo hace en su esplendor deportivo y consagrado como leyenda del conjunto vigués. Ya es un mito por números, por minutos, por goles y también por las sensaciones que despierta entre todos los aficionados del conjunto olívico. No obstante, el último lustro de extraordinario nivel en lo futbolístico de Iago Aspas no se corresponde con lo firmado por el Celta a nivel colectivo. Un deportista que puede competir por ser el mejor de todos los tiempos en la ya casi centenaria historia de la entidad viguesa, luchó en las últimas campañas por evitar caer a Segunda División. Un talento desbordante, pero sin el debido acompañamiento colectivo para brillar, si es posible, todavía un poco más. 
Las cifras son especialmente significativas en los últimos cinco años, desde que el moañés volvió a Vigo procedente del Sevilla y tras pasar por el Liverpool, esas dos campañas fuera, alejado del club de su vida para regresar al lugar en el que es feliz y logra mostrar todo su talento deportivo.
En su vuelva, se enroló en un equipo ganador bajo la tutela de Eduardo 'Toto' Berizzo. El entrenador argentino logró situar al Celta en la sexta posición y clasificarlo para disputar la Liga Europa después de muchos años sin viajar por el Viejo Continente. Aspas colaboró con un total de 14 dianas. 
La siguiente campaña estuvo muy cerca de convertirse en histórica porque el equipo céltico cayó en semifinales de Copa del Rey y, también, de Liga Europa. No obstante, el esfuerzo ya comenzó a cobrarse un importante saldo en la competición doméstica porque la formación olívica no pasó de la décimo tercera plaza en Primera, a pesar de que el moañés firmó un total de 19 dianas y conquistó el primer Trofeo Zarra de su carrera. Este es el galardón que distingue al máximo anotador español en liga. 
Ya en la campaña 2017/18 y con Juan Carlos Unzué en el banquillo del Celta, el morracense todavía afinó un poco más su puntería. Lo hizo hasta el punto de superar la veintena de tantos (22) y quedarse a una única diana de establecer su máximo, que fue en Segunda División, en la campaña del ascenso, cuando obtuvo uno más (23). De nuevo, su capacidad para el gol y también para generar desequilibrio en la zona de ataque le sirvió para acudir a la llamada de la selección española, algo que ya había logrado el curso anterior y que pudo mantener. La cifra también sirvió a Aspas para obtener el segundo Trofeo Zarra de su carrera. 
Eso sí, las cifras no sirvieron para enviar al Celta a una buena clasificación. Tras un curso extremadamente irrregular, se quedó en la décimo tercera plaza con 49 puntos, lejos de las posiciones que permitían disputar competiciones europeas. No pareció un buen año para el equipo que tenía al jugador español con más goles. No obstante, en perspectiva, sí lo sería porque, a continuación, llegaron dos campañas en las que el rendimiento del Aspas y la trayectoria del equipo se separaron todavía más. 
La temporada 2018/19 comenzó con la llegada de Antonio Mohamed por Juan Carlos Unzué. No había convencido el navarro y llegó un técnico argentino que duró muy poco en el banquillo. Le siguió el portugués Miguel Cardoso. El moañés rindió de forma extraordinaria en la faceta goleadora hasta que las lesiones lo lastraron. Dos seguidas en el gemelo para permanecer meses alejado del terreno de juego. Regresó con el equipo en descenso y con Fran Escribá como técnico, que relevó al luso. En su vuelta, protagonizó una histórica remontada ante el Villarreal en Balaídos (3-2) en la que el Celta inició el camino hacia la permanencia y el morracense aumentó su aúrea mágica sobre el celtismo. Como un mesías salvador, hizo dos de las tres dianas de su formación. Continuó con la bota caliente hasta finalizar la campaña y elevó la cifra anotadora hasta la veintena. Le sirvió para conquistar un nuevo Trofeo Zarra y lo hizo en muchos menos minutos que el curso anterior por los problemas en el gemelo. No llegó a la treintena de partidos. 
Y así, con un Aspas completamente decisivo y en uno de los mejores momentos de su carrera, se llegó a una nueva temporada tras finalizar la anterior el la décimo séptima posición. Disponer del máximo anotador español en Primera sirvió para salvarse del descenso de forma ajustada. Las cosas no mejoraron mucho en la temporada marcada por la pandemia del coronavirus. Iago Aspas, esta vez sin lesiones, logró anotar un total de 14 goles. La cifra más baja del lustro, igualada con el curso de su regreso en la campaña 2015/16. Eso sí, lo hizo tras pasarse en el terreno de juego 3.263 minutos, su récord particular con la elástica viguesa. El Celta lo necesitó todavía más de los habitual en una campaña cercana a lo desastroso, en la que finalizó en la décimo séptima posición con 37 puntos al borde del descenso. El equipo anotó 37 goles, de los que los 14 de Aspas fueron el 38% de los obtenidos por la escuadra olívica. 
En total, en los últimos cinco años, el delantero hizo 89 dianas en Primera División. El 34,7 por ciento de los tantos de su equipo. Unas cifras notables que le llevaron a obtener tres Zarras, pero que no terminaron de verse reflejados en el funcionamiento colectivo del Celta. Campaña tras campaña, el club tuvo el placer de disfrutar de un jugador enorme, que hoy cumple 33 años, pero sin grandes resultados colectivos salvo en la era en la que estuvo Eduardo 'Toto' Berizzo en el banquillo.n

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