Atlántico

GUSTAVO CABRAL. DEFENSA DEL CELTA

"Perdimos la identidad pero ahora la estamos encontrando"

Gustavo Daniel Cabral (Isidro Casanova, 1985) se ha convertido en un referente del Celta tras siete años. 

Cabral está convencido de que el Celta va a lograr la permanencia en Primera División.
Cabral está convencido de que el Celta va a lograr la permanencia en Primera División.
"Perdimos la identidad pero ahora la estamos encontrando"

Y como tal ha vuelto al césped para ayudar al equipo en su Reconquista particular hacia la permanencia. Centrado y concienciado, el argentino solo piensa en la salvación. Reconoce que el club no le ha contactado para renovar su contrato, que expira el 30 de junio, pero avisa de que la última se produjo sobre la bocina.

Ya llueve menos.
Sí. Estamos contentos porque los resultados se están dando. Este último era un partido clave para salir del descenso tras el empate del Valladolid. Va a ser otra semana dura, con el partido con el Espanyol, un rival difícil y en su campo, e intentaremos hacer bien las cosas.

Después de un invierno tan largo, ha llegado la primavera.¿Cómo de cerca ve el verano de la salvación?
Yo siempre voy partido a partido. Es verdad que sumando va a salir el sol y lo vamos a buscar con puntos contra el Espanyol. Y si son los tres mucho mejor porque ya veríamos el cielo más despejado.

¿Cuánto de esa primavera tiene que ver con el sol Aspas? ¿Sabía que si solo contasen las jornadas con Iago el Celta sería séptimo?
Pues mira. Es que Iago es importantísimo. Transmite mucho dentro y fuera del campo. Te da muchas opciones y movilidad, además de facilidades a los compañeros.

Es curioso que dediquemos tanto tiempo a analizar el juego para que luego un solo jugador influya tanto.
Sin duda. Nos da mucha confianza. En cada pelota que recibe nos da aire para salir. Cuando no estaba Iago, Maxi sufría y seguramente al revés sería igual. Pero Iago influye mucho a nivel grupal.
Parece que el equipo ha cogido la ola buena en el momento exacto.
Justo en el momento que lo necesitábamos. Teníamos una situación delicada, que no nos gustaba, y creo que ha sido una reacción de todos. Tanto de la afición, que nos anima muchísimo, como de la gente, que se ha reactivado y ha sabido entender la situación. Por suerte se dieron los resultados porque al fin y al cabo es lo que nos da vida.

Usted lo ha dicho: la afición.
Desde que empezaron los recibimientos, el equipo ha ganado… Va todo de la mano. La gente nos hace llegar esa alegría y el jugador lo ha entendido. Antes de entrar, estaban fuera alentando y golpeando el autobús y eso se notó en la primera parte increíble que hicimos. 

¿Qué falló con Mohamed y Cardoso?
Entrenadores totalmente diferentes. Veníamos de una dinámica con Unzué distinta a la de Mohamed. No era el estilo de salir desde el fondo, sino mucho más directo, con las líneas juntas y más atrás para que no nos corrieran. El cambio de Cardoso nos devolvió al juego desde atrás. Cuando un técnico trae una idea, el jugador trata de hacerlo lo mejor posible pero si los resultados no se dan, al que terminan cortándole la cabeza es al entrenador. Hoy el fútbol es muy resultadista y por eso se han ido.

Y ahora Escribá.
Entendimos muy bien el momento delicado que atravesábamos. Él conoce bien la Liga y a los rivales. Nos ha transmitido mucha confianza y el equipo ha respondido.

El grupo tiene muchos jugadores jóvenes.¿Ha pesado en lo sucedido esta temporada?
Está muy de moda el jugador joven. Ahí tienes a Francia, campeona de mundo con jugadores jóvenes. Es la moda. Pero también necesitas jugadores como Iago, como Sergio…
Y como usted.
-Se ríe-. Bueno, también como yo. Jugadores veteranos que marquen el camino a los jóvenes. No sé si pecamos de juventud, pero sí de resultados. No sé si tiene que ver. Por suerte pudimos entenderlo en esta recta final para salir de esa zona. 
¿Se siente líder en la plantilla?
Yo me siento parte del grupo. Uno puede transmitir un poco más de experiencia, pero yo me siento un compañero con el que se puede hablar tranquilamente. No sé si un referente para los jóvenes, pero trato de apoyarlos en todo momento.
Estuvo en la grada y ahora en el campo. ¿Cómo se viven esos roles?
Lo primero es entrenar siempre igual, juegues o no. No me tocó jugar y trataba de entrenar mejor para ayudar a mis compañeros mejorándolos. Luego la decisión es del entrenador. Uno solo puede influir en que diga "qué bien está entrenando Gustavo, o David, o Araujo o Wesley". Obligarle a tener dudas. 

Hablando de crear duda, en este caso al club, ¿cómo va su renovación?
No me aventuro porque no hay nada concreto. Todavía no han hablado conmigo, pero mis renovaciones siempre han sido en el último día. Si se da, bienvenida. Si no, nos daremos la mano y nos desearemos lo mejor. Pero hasta el 30 de junio tengo contrato y solo pienso en la salvación.

Lo digo porque tiene 187 partidos en Primera con el Celta y si juega los que quedan se quedará a uno de Patxi Salinas, que cierra el top ten. 
Entrar en la historia de un club es algo muy bonito. No pude dar un título, aunque estuvimos cerca en Copa y Europa. Hubiese sido algo grandioso. Pero si quedas en la historia por jugar muchos partidos es que has hecho las cosas bien.

Son siete años, unos de lucha por la permanencia y otros por Europa. ¿Hacia dónde debe mirar el Celta?  
Lo primero es captar una idea de juego. Con las idas y vueltas de entrenadores hemos perdido esa identidad. Ahora la estamos encontrando. Cuando termine la Liga y ojalá con el equipo en Primera -que nos vamos a quedar-, empezar una buena pretemporada y armar un equipo con una idea de juego marcada. Y después, crecer con los resultados. A veces uno habla de ilusión pero peca en el sentido de que día a día no se dan las cosas.

Una trayectoria sin muchos goles pero con dos importantísimos ante Valladolid y Shakhtar.
El gol de Valladolid fue como decir: "Vamos, que se puede". Había muy poco margen, el famoso 4%, pero en mi cabeza siempre estuvo conseguirlo. Ese gol marcó el camino hacia la salvación. Una locura. Lo del Shakhtar fue muy especial por ser en Europa, en la prórroga y nos hizo pasar. Son goles muy bonitos que recordaré toda mi vida.

¿En qué idea está más cómodo, con presión alta como con Berizzo o con un bloque más bajo?
Lo primero es estar siempre juntos. Para arriba o para abajo, pero todos juntos. Porque si se parte el equipo, quedan muchos espacios. Mi idea es que el central no vaya tan arriba porque hay delanteros muy rápidos en la Liga. Hay que saber cuándo presionar o cuándo guardar la posición.

Sea bloque alto, medio o bajo, lo que no cambia es que la línea defensiva suele ser la más criticada.
Eso pasa en todos los equipos. Cuando encajas, siempre se habla que de eso. Pero cuando pasan estas cosas no se puede reducir todo a la defensa. Hay que analizar qué pasa antes. Por qué llegan tan fácil hasta los centrales. Hay muchas cosas. Lo que pasa es que solo se ve cuando llegan y te meten el gol y por eso siempre se critica a la defensa.
Borja Iglesias dijo que el central que peor se lo hizo pasar en Primera es usted. Vuelven a encontrarse. 
Es un gran jugador. Teníamos a Maxi, a Iago y a otros delanteros que se han ido. Él no veía la posibilidad y se fue. Y la verdad que nos habría venido muy bien en esta lesión de Iago. Es un chaval de diez. Nos enfrentamos en entrenamientos y en la primera jornada y es muy leal. Y a mí me gusta porque yo trato de que los duelos sean muy limpios. Si son leales conmigo, yo también lo soy. Y es verdad que en aquel partido le tocó sufrir a él y me tocó sufrir a mí. Es un jugador muy fuerte, parece que no es rápido pero tiene una zancada muy grande y tiene mucho gol. Hay que tenerlo lo más cerca posible y no dejarle ni un segundo. Me pone contento que esté bien pero espero que no meta gol contra nosotros.

¿Cómo ha evolucionado Gustavo Cabral desde 2012 hasta hoy?
Yo me veo con más madurez. El primer año aquí tuve 14 amarillas y dos rojas y eso ha cambiado mucho. Trato de no enfadarme con los árbitros y de ayudarles. También cómo le hablo a mis compañeros, cómo puedo llegarles. He crecido muchísimo. Si esta experiencia me agarrase con 20 o 25 años, hablaríamos de otro Gustavo, pero la experiencia no se compra en una farmacia: te la dan los años. Es verdad que ahora pienso que algunas situaciones del pasado las acometería de otra forma, pero no me arrepiento porque esas experiencias han hecho que haya madurado de esta manera.
¿Cómo le gustaría que le recordase el celtismo?
Como un jugador que aportó lo que pudo y que no se ha quedado con nada. En cada partido trato de dejar hasta la última gota de sudor y eso me deja tranquilo. Ojalá que le gente se quede con ese recuerdo y el día de mañana alguien diga "me encantaba cómo Cabral se dejaba la piel en el campo".

¿Y cómo recordará usted al Celta?
El Celta ya es mi equipo. El primero es el de mi barrio, Almirante Brown. El segundo es Racing de Avellaneda, que me dio la oportunidad de ser profesional. Y el tercero es el Celta. Soy aficionado y lo seguiré siendo cuando me vaya. Es el equipo en que más años he estado, con el que más partidos he jugado y me ha dado mucho. En Vigo la gente es muy cálida y mi familia se ha asentado muy bien. Lo recordaré como un equipo y una ciudad que quiero mucho.