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Mil quinientos días de ilusión

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Mil quinientos días de ilusión

Carlos Álvarez charla con el alcalde de Vigo, Abel Caballero, y el concejal de Deportes, Manel Fernández.
photo_cameraCarlos Álvarez charla con el alcalde de Vigo, Abel Caballero, y el concejal de Deportes, Manel Fernández.
Carlos Álvarez, ante el reto del ascenso para regresar a la élite en el 25º aniversario de la refundación del Bosco 

Carlos Álvarez ha alcanzado los 1.500 días al frente del Club Deportivo Bosco durante este estado de alarma. Obviamente, no hubo celebración el 18 de abril pasado, cuando los cumplió, pero el dirigente vigués continúa igualmente ilusionado, como si fuera aquel 10 de marzo de 2016, cuando asumía oficialmente el reto de dirigir al primer equipo de baloncesto femenino de la ciudad.
Desde marzo la pandemia lo ha parado todo, también el análisis de la peor temporada deportiva del equipo desde que el directivo tomó las riendas y montó un grupo de trabajo que los ha llevado a obtener varios patrocinios importantes.
En los terrenos social y económico, Álvarez y su equipo han logrado su objetivo de largo: el club genera importantes ingresos de firmas privadas (aunque el apoyo de las administraciones continúa siendo fundamental) y, lo que es mejor, su idea de reunir en una especie de 'coworking' a un ramillete de firmas para que establezcan lazos de unión ha sido otro de esos pasos que a la larga puede darle más rédito. Porque el patrocinio de camiseta sin más se agota. Los acuerdos, en un mundo de infinitas acciones publicitarias a través de prensa, radio, televisión y redes sociales, necesitan un mayor y mejor espectro de rentabilidad, más propuestas imaginativas. Y esa lo ha sido.
El trabajo de despachos ha fructificado y eso ha proporcionado una ecuación perfecta: a más apoyos, más presupuesto. El bosquista ha sido, sin duda, de los mayores de la categoría, lo que ha revertido en la primera plantilla... que se ha dado un enorme batacazo. Su balance 12-9 cuando llegó el parón (séptima plaza sobre catorce equipos), con tres derrotas en fila, carece de defensa. Jugadoras importantes un año antes han naufragado, igual que fichajes que no han cumplido las expectativas, y el resultado ha sido un grupo incapaz de mantenerse entre los cuatro primeros. Ese ha sido el triste balance del mayor presupuesto de la historia de la entidad (también para el primer equipo). Carlos Álvarez sabe que urge el cambio y ha renovado a Cristina Cantero para que lo asuma.
Ella llevó al equipo a las dos fases de ascenso anteriores y el presidente cree que la cordobesa puede aplicar el dicho de no hay dos sin tres. La renovación de Ainhoa Lacorzana, que cumplirá 20 años en agosto, primera jugadora para la campaña venidera, y la de la pívot viguesa Ángela Coello, 23 años el próximo jueves, también es otra señal muy clara del tiempo de cambios en la composición del plantel. No habrá más de lo mismo. En 2019 las dos primeras renovaciones tras anunciar la continuidad de Cantero fueron las de Anne Senosiain (con contrato en vigor hasta 2021) e Itziar Germán. El anterior, de Raquel Carrera y de la propia Germán. Antes, de Raquel y Anne. Blanco y en botella.

Richardson no continuará
No seguirá Breanna Richardson. Las experiencias en el mercado estadounidense han fallado: Motley dio puntos y tiro exterior la campaña pasada, pero tuvo una extraña y negativa salida al no regresar de Estados Unidos cuando tocaba animar a sus compañeras para la fase de ascenso, estuviese o no lesionada. Richardson ha dejado huellas de clase ofensiva, pero no atrás. La devora también el hecho de que el equipo no se comportó como tal, con estadísticas globales mucho peores que un año atrás.
La junta directiva quiere un grupo ilusionado y comprometido. No es presión, son hechos: cuadrar un presupuesto de grande necesita compensación deportiva. Y espera también menos errores en la confección de una plantilla que a los pocos meses despidió a Tulonen, un fiasco nada que ver con el acierto de Hildur de la temporada 2018/19.
El varapalo de esta última liga (la alargada sombra de no haber sabido cubrir entre varias jugadoras lo que Raquel Carrera aportaba por sí misma) no ha desgastado la ilusión de Carlos Álvarez. De hecho, se ha echado la culpa de la mala temporada para proteger a plantilla y cuerpo técnico. Pero su sueño sigue siendo el mismo. En los próximos meses se volverá a escuchar alrededor del Celta Zorka Recalvi toda una suerte de objetivos de tono menor, pero el ascenso sigue siendo la única meta. 
Le obliga, además, el peso de la historia. En 2021, además, se cumplirá el vigésimo quinto aniversario de la refundación del Club Deportivo Bosco. El baloncesto femenino vigués lleva desde 2012 en segunda categoría. Desde el ascenso del Estudiantes en 1965, que luego se incorporaría como sección al Real Club Celta (1969), Vigo solo había vivido dos temporadas alejado de la élite: desde la desaparición del Celta (1988) hasta el ascenso del C.B. Vigo (1990). Cuando la próxima Liga Femenina 2 salte al ruedo con permiso del coronavirus, será la 2020/21 la novena campaña fuera del grupo de los mejores, las cuatro primeras con Paco Araújo como presidente y la quinta con Carlos Álvarez en el cargo. Y no, no le gusta ser un presidente de Liga Femenina 2 porque el trabajo económico es de LF1. n

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