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La ilusión, aislante de la presión

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mundial júnior de balonmano

La ilusión, aislante de la presión

Gonzalo Pérez (izquierda) e Ian Tarrafeta (derecha) flanquean al seleccionador nacional Isidoro Martínez en su comparecencia de ayer.
photo_cameraGonzalo Pérez (izquierda) e Ian Tarrafeta (derecha) flanquean al seleccionador nacional Isidoro Martínez en su comparecencia de ayer.

España inicia hoy su andadura en el Mundial júnior con el deseo de sentir el apoyo de la afición y subir peldaño a peldaño

Llegó la hora. Hoy da comienzo el Mundial júnior de balonmano y España debuta frente a Estados Unidos en un partido que no debería suponer problema alguno para los pupilos de un Isidoro Martínez que ayer compareció para agradecer "la extraordinaria acogida y la gran atención mediática". Junto a él, dos de los bastiones del equipo: el extremo del Ademar Gonzalo Pérez y el central del Granollers y capitán de la selección Ian Tarrafeta.
"Tenemos muchas ganas de empezar a competir", comenzaba el seleccionador. "Ya se huele la sangre", añadía Martínez, que desveló que todo el grupo tenía "las miras puestas" en este campeonato, por ejercer como locales. En ese sentido, Tarrafeta afirmó que vio a Croacia y a Eslovenia disputar las finales de sus Europeos. "Es muy bonito ver cómo los países se vuelcan con sus selecciones. Ojalá sea así aquí y nos facilite poder luchar por las medallas", explicó. "Jugar un Mundial con tu gente es mejor que la Champions", afirmó Gonzalo Pérez, deseoso de arrancar.
El entrenador vallisoletano se esmeró en quitar presión a sus pupilos sin eludir el papel de favorito que tiene España, defensora del oro conseguido hace dos años en Argel. "En toda la historia, solo hay un oro júnior. No debe ser fácil conseguirlo. Los chicos son conscientes de que ese triunfo pertenece a otra promoción", argumentó Martínez. "Es un sueño que tenemos, no una presión. Soy consciente de que somos uno de los candidatos, pero hay rivales de mucho nivel", añadió el seleccionador, que avisó de que Francia "solo ha perdido un partido" en todo su ciclo júnior.
Los dos jugadores comparecientes reconocieron que notan una atención mucho mayor por jugar en casa, pero lo valoraron como algo positivo. "Estamos muy centrados", afirmó Tarrafeta, que fue correspondido por Pérez. "Que la gente esté pendiente de nosotros nos lo tenemos que tomar en sentido positivo. Su apoyo nos va a ayudar", apuntó un Gonzalo Pérez que confesó que nota "diferencias" de nivel de actuar habitualmente en Asobal a medirse con chicos de su edad. "Por mi parte es igual", afirmó Tarrafeta. "Hemos triplicado el número de jugadores de Asobal y eso se nota", añadió el capitán para terminar la comparecencia. Ya no quedan asuntos previos. Ahora toca subir escalones. El primero, hoy.

"Estamos aquí para ayudar"

El balonmano gallego -y concretamente el del sur de la provincia de Pontevedra- era una potencia estatal a finales del siglo pasado. Teucro, Octavio, Chapela y Cangas conformaban el 25% de la Liga Asobal de aquella época, lo que desarrolló una enfervorizada pasión por el juego del 40x20. "En aquella época estaba en el Ademar y viajábamos permanentemente aquí. Lo recuerdo perfectamente", explicaba con cierta nostalgia el seleccionador español. 
Desde aquel entonces, el balonmano y su afición por él han sufrido un paulatino declive, que ahora se intenta recuperar. "Nosotros estamos aquí para ayudar. Allá donde vamos participamos de las actividades de promoción, campus y todo lo que pueda acercar a la gente nuestro deporte", confirmaba Isidoro Martínez, consciente del poder mediático del Mundial. 
En ese sentido, el seleccionador tiene claro que la mejor forma de ayudarse mutuamente es con los pabellones llenos. "Es importante", afirmó el entrenador pucelano, que sabe que generar sinergias de colaboración es lo mejor para armar un grupo ganador que contagie pasión a los aficionados. Porque al final, es más fácil identificarse con un deporte y engancharse a él con referentes que ganan. Y el balonmano español está ganando mucho últimamente para crear esa identificación que, a su vez, genere el apoyo necesario para seguir sumando triunfos.
"Creo que hay mucha afición que está algo dormida", comentó Isidoro, que no dudó en volver a ofrecer lo que esté en su mano para relanzar un deporte que siempre fue referencia y debe volver a serla. "Estamos para lo que necesite el balonmano gallego y para dar visibilidad a nuestro deporte", concluyó.n

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