DANIEL ORTEGA RAMOS. OPUESTO EN EL CLUB VIGO VOLEIBOL

"Después de ocho años ya he formado mi vida en Vigo"

Cubano de nacimiento pero con raíces gallegas, estudiante, modelo y también uno de los veteranos en las filas del Club Vigo Voleibol.

El opuesto Daniel Ortega Ramos rematando en uno de sus últimos partidos del Club Vigo.
El opuesto Daniel Ortega Ramos rematando en uno de sus últimos partidos del Club Vigo.
"Después de ocho años ya he formado mi vida en Vigo"

El opuesto Daniel Ortega Ramos (Cuba, 1995) es uno de los jugadores más destacados del equipo –esta temporada es el máximo anotador con 235 puntos–gracias a su altura y su capacidad para llevar a cabo grandes saltos con los que rematar y sumar enteros para los de Coia. Llegó al bloque vigués de la misma manera que a este deporte: de casualidad. Tras ocho temporadas, Daniel ya piensa en la siguiente y apunta al ascenso como próximo reto de un equipo joven y con potencial. Situado en mitad de la tabla, el Club Vigo juega este sábado el último partido de la temporada contra el Emevé, campeón de Superliga 2.

A punto de finalizar la temporada, ¿qué balance hace del Club Vigo?
Fue un año duro. Al comenzar la temporada contamos con algunos fichajes que nos iban a ayudar mucho en el equipo, pero por las lesiones, las cosas no salieron como quisimos. Acabamos el curso en mitad de la tabla, fuimos poco a poco y ya pensamos en la próxima temporada. Nuestro objetivo del año que viene es ascender a la Superliga. Tenemos la base formada para lograr nuestros objetivos.

Fichó por el equipo vigués en la temporada 2011/2012, ¿qué se siente al ser uno de los veteranos?
El que más tiempo lleva es Pablo Penedo, sin duda (ríe). Recuerdo que llegué con 16 años al equipo y al principio me costó un poco adaptarme. Siempre me han tratado muy bien, en los momentos de altibajos o cuando estuve  lesionado. La atención y el apoyo han sido constantes y estoy muy cómodo. En estos años me llamaron otros equipos, pero nunca quise dejar de lado el Club Vigo. Si llevo tanto tiempo es porque me siento bien y porque el equipo cumple con lo que busco.

Lleva ocho años en Vigo, ¿cómo ve al club después de todo este tiempo?
Somos un equipo bien compenetrado, jóvenes, con físico, resistencia y capacidad para aprender. Muchas veces ese también es nuestro punto débil. Por ser jóvenes podemos perder el ritmo, venirnos abajo con facilidad en medio de un set y ser incapaces de recuperarnos. En lo puramente físico, la juventud es un aliado, pero en otras cosas, no tanto. Al final hay una media de edad de 20-21 años y nos enfrentamos a gente con mucha experiencia. Este año hemos aprendido la lección y la próxima temporada vamos a ser mucho más maduros. Individualmente somos jugadores superiores y en lo colectivo siempre hemos sido un grupo unido.
Ya piensa en el año que viene.
Mi objetivo es seguir en un proyecto como este, con muy buenas intenciones y con ganas de lograr más cosas. Por el deporte, por mis estudios, por las amistades que ya tengo, sigo en Vigo. También me dedico al mundo de la moda y trabajo desde aquí. Al final, después de ocho años he formado mi vida en Vigo y no pienso en otro lugar.
Antes de su llegada a España, en Cuba practicó atletismo durante varios años, ¿cuándo comenzó en el voleibol?
Llegué a España con 11 años y en Cuba solo practicaba atletismo. Cuando vine a Galicia no me adaptaba: por el idioma, el tiempo e incluso a veces pensaba en volver a mi país de origen. Estaba desanimado y tenía que encontrar algo que hacer. Mi madre entrenaba a las chicas de voleibol en el Bertamiráns (Santiago de Compostela) y me dijo que fuese a practicar con ellas. Nunca fue un deporte que me llamase la atención, pero jugué con ellas y fue una sorpresa que saltase tanto. Después empecé con los chicos y ese mismo año ya me convocó la selección gallega para ir a la concentración del Campeonato de España en Murcia. Fue ahí cuando el Club Vigo se fijó en mí y hasta hoy. El voleibol nunca fue mi idea principal, siempre pensé en otros deportes como el atletismo o el baloncesto, pero encontré algo que me apasiona y de lo que vivo ahora mismo. Fue un poco como una casualidad.

Además del voleibol, se dedica a la moda y estudia un ciclo superior en administración y finanzas, ¿cómo logra compaginar  mundos tan distintos?
Es complicado. Tengo que ir ajustando los tiempos como puedo para poder hacerlo todo (ríe). Por las mañanas tengo clase, luego los entrenos, los fines de semana hay partido y a veces me salen desfiles. Algunos de ellos son en Madrid u otras ciudades que están lejos y los tengo que rechazar. No sé si mi vida va a ser el voleibol, pero es lo que priorizo sobre las demás cosas de mi día a día. A pesar de que empecé en este deporte sin saber lo que quería, el voleibol y el Club Vigo son mi eje central ahora mismo. Buscas el tiempo de donde sea. Si se quiere, se puede. El pasado fin de semana, por ejemplo: tuvimos el partido contra el Dumbría fuera y una vez se acabó, todos los jugadores del equipo volvimos a Vigo. Yo cogí un tren para viajar hasta Ourense para poder estar en un desfile que tenía previsto. Al final pude llegar a tiempo, aunque ya era de noche.

A través de su familia comenzó en el voleibol y tiene raíces gallegas.
Soy un cubano de sangre gallega (ríe). Mis abuelos son gallegos y aunque me costó en su día acostumbrarme al clima, la cultura y la forma de vida, ya soy uno más. Debe ser por lo que me gusta el pulpo (ríe). n