La incógnita

Faltan pocas horas para que Donald Trump se tome posesión de la Presidencia de Estados Unidos. Es difícil prever lo que hará o no hará pero si de algo podemos estar seguros es que nada volverá a ser como era.
En realidad el auge de los populismos está cambiando la faz del mundo tal y como lo conocíamos. Y no cabe solo lamentarse si no que hay que analizar es que ha pasado para que los ciudadanos estén dando la espalda a los políticos tradicionales y depositen su confianza en líderes y opciones populistas se vistan de derechas o de izquierdas.
En mi opinión tiene que ver no solo con la crisis económica sino con la arrogancia de una clase política que se ha ido alejando del sentir de la gente, de los problemas reales de los ciudadanos. Una clase política que ha creído que la ciudadanía era terreno conquistado y que por tanto nada podía cambiar las estructuras políticas de los últimos cincuenta años.
Los populistas lo que hacen es pasar la mano por los hombros de la gente, decirles que tienen razón y fomentar las emociones y sentimientos más primarios. Se constituyen en los verdaderos interpretes del pueblo descalificando a las instituciones y denostando todo lo que se ha hecho anteriormente.
El problema es que ahora un "populista" como Trump va a estar al frente nada menos que de la principal potencia mundial lo que produce inquietud porque nadie sabe por donde puede salir ni que se le va a ocurrir.
Hay quienes confían en que una vez que Trump ocupe el Despacho Oval no tendrá más remedio que aceptar las reglas del juego que han imperado hasta ahora y que por tanto no podrá llevar a cabo muchos de sus compromisos electorales. También están los que afirman que los lobbys" económico-financieros, los "lobbys" del poder no le van a permitir hacer nada de lo que ponga en peligro o en cuestión sus intereses.
Lo cierto es que todo está por ver, que es difícil hacer previsiones precisamente porque Donal Tramp es imprevisible y ha demostrado que su discurso ha calado entre los norteamericanos. Por eso creo que, sea o no verdad que Rusia haya podido interferir en las elecciones norteamericanas filtrando los "e mails" de Hillary Clinton, Donald Trump habría ganado las elecciones igualmente porque lo que se ha producido en Estados Unidos es una rebelión de esa mayoría silenciosa que hace tiempo se siente dejada de la mano de los políticos de siempre.
Ahora la gran pregunta es como será el mundo con Donald Trump en la Casa Blanca y la única respuesta cierta es que ya nada será igual.