2334

2334. Estos números son los que en forma de resolución de Naciones Unidas han alterado al Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyhu.
Y es que Estados Unidos ha permitido por primera vez que el Consejo de Seguridad condene sin paliativos la construcción de colonias en los territorios ocupados por Israel. La respuesta de Netanyahu ha sido una pataleta convocando a los embajadores de los países que votaron la resolución para protestar por la misma y prohibiendo a sus ministros que viajen o tengan contactos con representantes de estos países, entre los que se encuentra España. Lo cierto es que con Benjamín Netanyahu han aumentado los asentamientos en territorio palestino lo que dificulta cualquier posibilidad de llegar a un acuerdo de paz y hace aún mas difícil la situación de los palestinos más moderados que frente a Hamas defienden la negociación como vía hacia la paz.
Además en Israel nadie se engaña al respecto. Los israelíes saben que si algún día se firma una paz definitiva muchos de los asentamientos, sobre todo los más recientes, tendrán que ser desmantelados, por tanto permitir su construcción es una manera de decir que las autoridades de Israel no contemplan la paz.
Me parece a mí que Netanyahu no se da cuenta de que la paciencia de Occidente se está agotando por más que Donald Trump parezca decidido a no cambiar el status quo que ha mantenido hasta ahora Estados Unidos respecto a Israel.
Lo cierto es que Barack Obama ha sido el primer presidente de Estados Unidos que ha plantado cara a Israel o mejor dicho a Netanyahu (no hay que confundir a los gobernantes con los pueblos) y esa falta de sintonía entre ambos políticos ha dado lugar a varios desencuentros entre ellos este que ha llevado a que el Consejo de Seguridad haya votado la resolución 2334.
Netanyahu es un bravucón que tendrá que decidir si quiere tensionar más sus relaciones con la Unión Europea o con países como Rusia, Chin, Japón o Nueva Zelanda que también han votado la resolución 2334. Israel es autosuficiente sí pero ningún país lo es lo suficiente para poder prescindir de las buenas relaciones con otros países si no quiere convertirse en un paria.
Y ese es el camino que Benjamín Netnyahu parece haber elegido para Israel al permitir y fomentar una política de asentamientos ilegales que van a dificultar aún más el ya de por si espinoso camino de la paz.