Sin Tax Lease

Es bien conocida la catástrofe que supuso para Vigo la denuncia holandesa por el Tax Lease, el sistema de financiación de los astilleros, crucial para que las factorías pudieran funcionar. La acción judicial lanzada desde los Países Bajos y el largo proceso con la intervención de la Comisión Europea -Almunia se equivocó- antes de alcanzar una sentencia -recurrida- provocó una crisis absoluta en la construcción naval que a punto estuvo de llevar a la liquidación un sector que hasta ese momento era pujante, creaba riqueza y trabajo. Todo se vino abajo y en el peor momento, cuando la crisis, luego recesión, llamó a la puerta y la echó abajo. De aquello se beneficiaron los astilleros del Norte de Europa, que ganaron carga de trabajo mientras las gradas viguesas permanecían vacías.
Esta semana, este diario ha  podido constatar que aquello ya es una pesadilla superada... de momento, aunque no todos lograron atravesar el desierto, en especial las plantas de Teis, muy tocadas. Pero vayamos con el lado positivo, el  que dice la estadística: Vigo se ha colocado a la cabeza de nuevo en España en número de pedidos, lo que supone recuperar la confianza y garantiza empleo y la continuidad de los astilleros. No estaba ni mucho menos garantizado. Barreras, Freire o Armon, entre otros, han conseguido con una política comercial agresiva y mediante alianzas de peso recuperar vuelo y colocarse en la carrera de nuevo en la mejor posición. Es bueno para Vigo. El sector marítimo-portuario es uno de los dos pilares de la Muy Leal. El otro, la automoción. El futuro no está escrito y pueden irse a pique en poco tiempo, pero las decisiones tomadas hoy parecen garantizar que habrá mañana.