¿Jurará Puigdemont la Constitución y el Estatut?

¿Jurará Puigdemont la Constitución y el Estatut?

El prófugo Carles Puigdemont, refugiado en Bélgica, ha anunciado que volverá a España para tomar posesión como diputado del Parlament de Cataluña, luego del resultado de las elecciones del 21 de diciembre. Y surgen varias preguntas. Cuando pise tierra española todavía no habrá adquirido la condición de nuevo aforado, sino que lo será luego de que jure la Constitución y el Estatut para tomar posesión de su cargo. ¿O no?
¿Lo hará, lo veremos jurar o prometer cumplir y hacer cumplir la Carta Magna y el Estatut? Buena pregunta. Pero hay más, tanto si viene motu proprio antes de las elecciones como celebradas éstas, en las que será candidato, es un huido con orden de detención. Por lo tanto, tan pronto ponga pie en España deberá ser detenido y conducido ante el juez que lo reclama. Como presidente de una autonomía gozaba de fuero especial. Está destituido y huído, ¿podría invocar ese aforamiento? Está investigado por la presunta comisión de varios delitos y además escapó. O sea, que puede ser detenido sin más y quedará sujeto a lo que, en este caso, la jueza disponga.
Pero lo más curioso es preguntarse si lo veremos jurar o prometer acatamiento a la Constitución. Aun cuando le permitan añadir la coletilla habitual en estos casos (eso vimos en un senador hindú de Esquerra Republicana que, sin expresarse apenas en castellano, dijo que prometía hasta no sé qué de la república catalana).
En este caso, jurar o prometer la norma suprema que tan repetidamente ha vulnerado no dejaría de ser una trampa, un acto de cinismo, pero si no la acata expresamente no podría adquirir la condición de diputado autonómico. Pero el nuevo aforamiento no borra ni anula los hechos precedentes de los que tiene pendiente de dar cuentas. O sea, que parece un galimatías jurídico. Por otro lado, como corresponde a un Estado de Derecho, las leyes no pueden aplicarse de modo retroactivo, salvo si benefician al acusado. En todo caso, los hechos persisten y se supone que, aforado o no, Puigdemont tendría que responder por sus responsabilidades pasadas y con él todos los que estén en el mismo caso, aunque cubiertos por su nuevo aforamiento. Otra cosa sería si ya hubieran sido juzgados y condenados en firme, con penas accesorias de privación del derecho al sufragio pasivo.
En todo caso, es evidente que los secesionistas están bien asesorados y se van a servir de todas las triquiñuelas legales para burlar de nuevo la Ley.
El precedente de la escapada: Es curioso que casos como la escapa de Puigdemont tenga antecedentes con un conceller de Companys cuando la rebelión de 1934. En aquella ocasión no todos los rebeldes pudieron ser detenidos. Josep Dencás i Puigdollers, miembro de Esquerra Republicana de Cataluña, huyó por las alcantarillas desde la propia consejería que ocupaba. Era el presidente de Joven Esquerra Republicana-Estat catalá, consejero de Gobernación y uno de los jefes más importantes de la rebelión. En su acción quedó literalmente cubierto de detritus de las alcantarillas. En esto de escaparse estos patriotas catalanes son maestros en fugas. Este tipo se disfrazó de mujer y huyó a Francia. Y para justificarse dijo que los jefes de una revolución fracasada no tienen por qué entregarse al enemigo. Este doble traidor abandonó a los escamots alzados y a los mossos rebeldes. Nunca mostró arrepentimiento o vergüenza por sus actos.