Fuera van ganando

Fuera van ganando

En términos mediáticos y a juzgar por la frecuencia de las noticias, el tono de las informaciones y la posición editorial de algunos medios, se puede decir que fuera de España los separatistas van ganando la partida. Desde un editorial del "Times" de Londres -en relación con España, Albión sigue donde siempre-, al "Washington Post" acogiendo artículos del presidente Carles Puigdemont o algunos de los diarios italianos más leídos, por ejemplo "La Repúbblica", que titula en portada: "España, la guerra catalana", son mayoría los medios extranjeros que se han apuntado a la versión que los secesionistas dan del conflicto. Hasta el siempre serio y solvente "Frankfurter Allgemeine Zeitung" se dejaba llevar por las palabras de Puigdemont informando, de que "de facto" en Cataluña hay un "estado de excepción". Algo semejante nunca habría salido desde la corresponsalía del "Frankfurter" en los muchos años que fue titular el añorado Walter Haubrich.
En fin, ya se sabe que noticia es todo aquello que se aparta de la normalidad o, como es el caso, cuando pretende quebrarla. Y la épica visual que se deriva de las manifestaciones callejeras que tratan de coaccionar a los tribunales ofrece imágenes de fácil venta. Con manipulación incluida. Porque, el "pequeño detalle", de que las detenciones llevadas a cabo por la Guardia Civil se han realizado en su condición de policía judicial y por orden de un juez, se diluye en la letra pequeña de las crónicas que envían algunos corresponsales lo cual, en algún caso, se traduce en titulares que habla de que en España hay "presos políticos". Que es la "posverdad", digámoslo así, acuñada por los dirigentes catalanes secesionistas. Por cierto, con el inestimable apoyo, del cada vez más errático Pablo Iglesias.
En el relato hacia el exterior de cuanto acontece en Cataluña van ganando los separatistas. En el mundo de las noticias cuando hay conflicto, la información acaba derivando en propaganda. Y los separatistas han sabido adelantarse. El Gobierno español ha ganado la batalla de las embajadas, pero va perdiendo la de los corresponsales.