Se están devorando sin piedad

Se están devorando sin piedad

Millones de votantes, cientos de miles de afiliados, miles de cargos orgánicos y públicos dilapidados. Y todo por unas cúpulas vitalicias que han hecho de un partido político su exclusivo chiringuito particular. Miles de sueños y de ideales a los pies de las miserias humanas y a la vista de todos. Un partido que está escribiendo sus últimas páginas en la historia, aunque a muchos aún les cueste aún verlo y reconocerlo, y un partido político que sigue fielmente la senda de la desaparecida UCD. Y aun así, siguen siendo incapaces de reaccionar desde abajo, porque desde arriba ya sobran absolutamente todos. Y no escribo esta opinión para hacer leña del árbol caído, ni de lejos. Cuantas veces en esta misma columna en la últimos años manifestaba públicamente lo que en privado todos reconocían como verdades como puños, pero que en público nadie se atrevía a ratificar. Cuanto servilismo estéril a quienes no lo merecen, cuanto conformismo colectivo autodestructivo, cuanta autoestima propia por los suelos por intentar justificar lo injustificable. Y todo ello tiene un nombre, guste o no, y se llama cobardía política, por no saber romper las cadenas a tiempo de un vasallaje indecente y feudal.
Pero la semana anterior, fue también la semana del Sr. Montoro. Quien le iba decir a Puigdemont que su mejor aliado en su línea de defensa lo tendría dentro del propio gobierno de la nación, y con nombre y apellidos, Montoro. Lo de este gobierno es surrealista total, por ser muy suave y extremadamente generoso. Primero hacen el ridículo total, en su papel de política exterior, no sabiendo explicar ni argumentar a los demás países de la UE el porqué de esta situación. Y a continuación, como colofón del despropósito final, aparece nuestro ministro de Hacienda realizando unas declaraciones públicas en las que "supuestamente expresa la certeza de una ausencia de gasto público" en la organización de la votación ilegal del 1 de Octubre. Por lo que el magistrado del Tribunal Supremo, el Sr. Llarena, ha estado ágil, alguien eficiente al fin, y le ha pedido al ministro de Hacienda, que le informe "a la mayor brevedad posible" sobre el soporte objetivo en el que se basa para afirmar que ni un euro de dinero público fue destinado a pagar la consulta ilegal del 1-O, ya que ello contradice "las fuentes de prueba recogidas" en la investigación judicial.
Bueno, en definitiva, otro desafortunado y estrambótico episodio más en esta historia interminable en lo que se ha convertido el llamado "proces".
Y entre tanto vertedero político, quiero quedarme con algo que debería ser positivo, y es la aprobación de los presupuestos generales del Estado, aunque bueno, si se ejecutan en su totalidad, lo cual lo dudo. Y les pongo un simple ejemplo de lo que quiero decir:
 Ourense, es la segunda ciudad de España con mayor patrimonio histórico-artístico inventariado (después de Palencia), y no se puede permitir tener cerradas durante más de una década dos de sus más importantes infraestructuras culturales (Claustro de San Francisco y Museo Arqueológico). Esa es la credibilidad de la política presupuestaria del Estado en nuestra ciudad en los últimos años. Ahora creo que queda nítido lo que quería decir. ¡Qué gran país el nuestro que lo soporta todo! De momento .