Una cosa que se llama vida

Una cosa que se llama vida

Por si no echáramos bastante de menos las curiosas intervenciones de Rajoy, que tanto han hecho por enseñarnos a veces el lado más desternillante de la política, el ex presidente nos ha regalado estos días una frase que resultará reveladora para algunos políticos o trabajadores en activo: “Hay una cosa que se llama fines de semana”. 
Si al final resulta que Pedro Sánchez le hizo al ex líder popular el favor de su vida, que consistió básicamente en recuperarla y disfrutar de una situación acomodada sin agobios ni presiones de ningún tipo, llevando cuatro asuntillos entre semana y poniéndose las zapatillas de caminar rápido el viernes para quitárselas el domingo. Hasta es posible que se le vea por el cine con los chavales, para poner al día una filmografía que pudo haberse parado en El Planeta de los Simios, por mencionar una a color que le sirviera para la carrera política. 
El blanco y negro y los apuros para los demás que no conocen descanso en la gestión pública y que, por mucho que busquen un hueco para acudir a un concierto o alguna que otra cenita más íntima, no paran de sol a sol. Que no saben cuándo es de día ni cuándo las noches son. Que si Madrid, que si Bruselas que si gira el mundo gira y no sé dónde estoy hoy. Y lo que es el fin de semana para otros, para ellos es una convención inútil de partido en Murcia o un acto político superfluo el domingo en donde Cristo perdió la sandalia, qué más da.
Vale que la política mediocre crea muchos vivalavirgen que no dan palo al agua, pero hay que reconocer también la realidad de muchos cargos de responsabilidad pública que ejercen como si no hubiera un mañana. Mejor o peor, ahí están acertando o dando por saco, que algunos bien podrían irse a hacer la siesta larga a su casa, que aunque bien que pueden no quieren. Y otros que quieren no pueden y tienen que trabajar las horas que toquen y las que eche el jefe sin chistar ni mencionar el tiempo y el cariño que le deben a sus familias.   
Tengo un amigo del alma filósofo de lo cotidiano que dice que la vida tiene que ser otra cosa. Seguro que Rajoy, ahora que ha descubierto los fines de semana, estaría de acuerdo también en que hay una cosa que se llama vida, que él estará disfrutando sin duda ahora, con más suerte que otros que esperan por ella, tal vez en vano.