El ausente más presente

El ausente más presente

Siempre que se produce un momento delicado en las filas del PP, trepa hacia la superficie como el periscopio de un submarino, la figura de un señor de aire juvenil y lentes de pensador que se llama Alberto Núñez Feijóo. Todo el mundo tuerce el cuello para localizarlo y ausculta hasta el mínimo de sus gestos cuando en el Partido Popular pintan bastos, y esta es una época en la que pintan más incluso que en situaciones anteriores calificadas como urgentes. En este caso, el panorama es calamitoso, y la vista puesta en el presidente de la Comunidad de Galicia es una actitud que gana por goleada a pesar de que los que miran fijamente, los que atisban, los que echan una ojeada furtiva, e incluso los que no se dignan siquiera a dar vuelta a la cabeza, saben muy bien que entre todos los gallegos que se suben a la famosa escalera, Feijóo es el que se posiciona con más habilidad en ella.
En este delicado momento en el que su partido parece haber perdido hasta la camiseta y las encuestas para estos próximos y anunciados comicios ofrecen resultados aún más inquietantes, su influencia parece más potente y encomendarse a su proverbial sentido común y prudencia se antoja de obligado cumplimiento. Alberto Núñez no tiene en este caso cita con las urnas, porque los comicios gallegos transcurren a contrapié, y esta cita electoral no le afecta al menos directamente. Pero el siempre esperado, el nunca olvidado y el requerido siempre que salen a relucir las navajas, se hace el sueco sabiendo que todo el mundo piensa en él cuando hay mar de fondo y el centro derecha necesita soluciones que le salven del caos. Los augures suelen respaldar sus ruidosos silencios entonando la conocida jaculatorio de “ahora no es tiempo”, mientras los profesionales del comentario político -tertulianos que valen igual para un roto que para un descosido- especulan sobre su destino nunca cierto. 
¿Se va al sector privado?, ¿esperá pacientemente a que se desnuque Casado para entrar como salvador en Génova?, ¿aguantará hasta que le toquen las autonómicas suyas, las ganará y se cortará a continuación la coleta?, ¿se va a disfrutar de su familia y de esa criatura recién llegada?, ¿fichará en el puesto de defensa central para reforzar la zaga del R.C. Celta?...
Todo es posible con Alberto Núñez Feijóo, el ausente más presente, y el que sale a la superficie como un corcho cuando todo se pone feo.