Opinión

Mi ventana indiscreta

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Mi ventana indiscreta

En el año 1953 se estrenó la película ‘La ventana indiscreta’, dirigida por el maestro de suspense, Sir Alfred Hitchcock, protagonizada por el actor James Stewart y la bellísima Grace Kelly. Fue nominada nada menos que a 4 Oscar. Está basada en una pequeña historieta de revista del igual famoso escritor Cornwell Woolrich. Se trata de un personaje, Stewart, un fotógrafo profesional que, durante un reportaje de carreras de automóviles de la antigua Formula I es involucrado en un accidente de los coches y acaba en su piso con una pierna fracturada y enyesada. La obra comienza al cumplir 6 semanas de confinamiento y al igual con lo que le está ocurriendo al pueblo español por culpa del Coronavirus, esta aburrido, salvo que en su caso no puede ni desplazarse ha hacer la compra o ir a la farmacia. Tiene una señora fisioterapeuta que viene todos los días y naturalmente su novia, la Grace que pasa sus horas libres dándole besitos. 

El resto del tiempo lo pasa espiando a los vecinos y como es natural, se entera del comportamiento de cada uno. Hay de todo. Desde unos recién casados hasta una bailarina de teatro acosada constantemente por varios pretendientes. Pero hay uno en particular que le llama la atención. Un matrimonio, donde la mujer es paralitica, que pasan el día discutiendo e insultándose hasta que una noche, nuestro personaje fotógrafo que casi no duerma, observa que el marido entra y sale del apartamento con un maletín. Al día siguiente, llega la Grace, le cuenta lo del tipo ‘maletín’, que por cierto tiene bajada las persianas de su apartamento y ella le canta las ‘mil y unas’ por estar espiando a sus vecinos. No pasa nada, sigue su vida con los besitos hasta que mas tarde, durante el día la Grace observa que se han levantado las persianas del matrimonio ‘misterioso’. Ve que la cama del dormitorio está recogida y el marido, en el salón, cerrando un baúl sujetado por una soga. Lo dejo aquí porque el resto de la película es sobre lo obvio. Un asesinato. ¿Por qué he elegido esta película en particular como tema de esta nota? Muy simple. 

Al estar confinados a nuestros pisos, me he dado cuenta de que me he convertido en el personaje de la película. Todos los días observo desde mi balcón, que por cierto esta frente a la rotonda de lo que llamo la ‘calesita’ cinematográfica, lo que veo en mi vecindario y naturalmente la curiosidad debido al aburrimiento se apodera de uno. He notado que los patos se han apoderado de la fuente. Debido al cierre de la cafetería, las gaviotas han desaparecido, pero proliferan las palomas, especialmente alrededor de los contenedores. Una mañana, miro por la ventana y veo un escuadrón de gaviotas, actuando como los kamikazes japoneses alrededor de la fuente. Hay una mamá pato con sus polluelos y dos personas espantando a las gaviotas. Pero predomina la naturaleza. Los pequeños acabaron como bocadillos. ¡Horror! Luego veo pasear a las personas y veo de todo. Colas en el super, la panadería, pescadería y carnicería. 

Lo curioso es que mucha gente aun no sabe hacer cola. Luego la hora. Espero hasta después del almuerzo y salgo ha hacer la compra al super porque está casi vacío. ¿Y las personas? Hay los que llevan la máscara, pero la mayoría no lo usa. A las 8 de la tarde, sin falta, abrir la ventana y a los aplausos. Un vecino pone música alegre, el resto aplaudimos y nos saludamos. Veo mi compañero y vecino del Atlántico. Confirmamos que aun estamos vivos. ¡Y así, todos los días!’

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