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Razón y entendimiento

Cartas al director

Razón y entendimiento

 La sociedad se desenvuelve hoy en una profunda crisis sanitaria, económica y política, real y objetiva, al margen de las estrategias políticas particulares de los diversos partidos. Nada se resuelve culpándose unos a otros si no es sembrar la confusión, ansiedad y el desconcierto entre los ciudadanos.
Me parece que es fácil estar de acuerdo en que hoy la utopía cientificista sigue viva, a pesar de las demoledoras aportaciones de algunos sociólogos y políticos y a confundir el instrumento –la tecnología- con el fin. A esta lógica corresponde uno de los grandes mitos ideológicos de nuestro tiempo: el dominio de los otros por todos los medios, al margen de todo tipo de ética. La llamada a la necesaria reforma del capitalismo difícilmente encuentra un contexto más motivador. 
El hecho de que no sea posible ponernos de acuerdo sobre qué es el bien para nuestros conciudadanos no nos libera de la obligación de buscar las maneras de defendernos del mal. Si el mal es el abuso de poder y si el poder es constitutivo del hombre, el sentido esencial de la democracia moderna es evitar el abuso de poder. Sobre las cenizas de la pretendida racionalidad moderna de la política se ha construido un edificio al que la evolución de las contradicciones ha puesto en evidencia sus insuficiencias radicales. La “pandemia” ha truncado muchas esperanzas. Entre la razón económica, la razón tecnológica, la razón religiosa, cada vez hay menos espacio para la razón crítica, para la búsqueda de un mundo más confortable para las personas.
La razón crítica es necesaria para desencantar un mundo en el que la libertad ha desaparecido del horizonte político. La pretendida autonomía individual se ha convertido en un individualismo insuficiente para atraer la cooperación de otras fuerzas. El multilateralismo es una estrategia también aplicable a la política nacional y en él hemos de buscar el horizonte para la confluencia de la diversidad de opiniones en la tan recurrida unidad. Los esfuerzos en ese campo nunca resultaran infructuosos.