El canivalismo político conspira contra nuestra democracia

El canivalismo político conspira contra nuestra democracia

Los últimos sucesos de esta campaña electoral así lo demuestran, y nos obliga a quienes en ella creemos, a defenderla y protegerla hasta las últimas consecuencias, por ser ella misma la garantía para nuestra supervivencia y progreso en libertad. No será la intolerancia y el irrespeto hacia ella quien le perturbe este camino democrático iniciado hace ya cuarenta años y cuyos resultados todos disfrutamos hoy de forma pacífica. Con todo y las dudas de quienes pretenden hoy utilizarla como amuleto protector par sus engaños masivos, son los mismos que ya tienen varios años conspirando soterradamente para imponer su nueva dictadura progresista y separatista. Lo que nos obliga hoy a corregir errores y buscar fórmulas posibles para sus protección y consolidación en el tiempo. Para esta encomiable tarea hacemos falta todos los españoles, salvo aquellos cuya meta es el asalto y secuestro de la misma.
El canivalismos políticos es precisamente el camino más corto para ello. Acosar, despreciar y ofender al adversario  político hasta convertirlo en enemigo y cuyo resultado a la vista ya resulta hoy imprescindible, ya que la tolerancia política es sinónimo de convivencia, y esta, ya saltó por los aires y con ello, aparecen hoy simultáneamente los resquícios de un resentimiento peligroso que lleno de un odio revanchista, sale a la palestra. Precisamente, lo que ya había enterrado la transición del 78. Pero Zapatero ayer y Pedro Sánchez hoy, con sus mariachis zurdos, ya intentan revivir aquel trágico Frente Popular par conjuntamente, juntos y revueltos con los separatistas, anarquistas y coro de engaño masivo para este viaje "Ningures" el que pretenden vendernos de contrabando y que además, guardemos silencio cómplice. Es precisamente lo que todos los españoles deberemos de abortar con nuestro voto el 28 de abril.
El silencio que guarda el actual Gobierno de Pedro Sánchez ante los sucesos tan graves y de forma consecutiva en Barcelona, Madrid, Bilbao, Rentería, San Sebastián y otras ciudades de España es muy preocupante y debe llamarnos a reflexión, a los demócratas y preguntarnos públicamente ¿En manos de quién estamos y a dónde pretenden llevar a nuestro país esta tropa? Con los ataques despiadados a nuestra integridad territorial, moral, económica y política, que afectan a la columna vertebral de nuestra sociedad moderna y libre, donde la familia y la clase media son su referencia y garantía.
Este panorama sombrío debe despertar conciencias y definir muy claramente a quien debemos de entregar nuestro voto. No nos convirtamos en los sepultureros de nuestro propio futuro. Quien esto escribe hoy, ya vivió en cuerpo y alma la tragedia que hoy vive Venezuela. Mi lucha sin tregua y cuartel es por que no se repita en España. Los actores son los mismos. Tal vez el pueblo español, con sus sufrimientos y trabajos para alcanzar el progreso sea la diferencia, y es aquí donde puede estar el detalle, como decía Cantinflas, para no extraviar todo lo alcanzado con sangre, sudor y lágrimas. 
La libertad y el progreso no es fruto del azar. Son sí, el resultado de años de sacrificios, trabajo y convivencia pacífica. Quienes garanticen estos principios básicos serán dignos del respeto de los ciudadanos y el destinatario de su voto: lo decía en su día Jacques Maritain.