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VIGO

Árboles que no pasan desapercibidos

Con motivo del Día del Árbol se propone un recorrido por algunos de los ejemplares más llamativos de la ciudad: siete en total han sido incluidos en el catálogo de "Árbores Senlleiras" de Galicia, con el Olivo en cabeza 

El alcalde, con niños del colegio Frián de Teis, ayer.
El alcalde, con niños del colegio Frián de Teis, ayer.
Árboles que no pasan desapercibidos

La Diputación, con motivo del Día Mundial del Árbol invitó a la ciudadanía a conocer y visitar el  patrimonio natural de árboles singulares de la provincia. Según subrayó la diputada delegada de la Estación Fitopatológica de Areeiro, Eva Vilaverde, el Día del Árbol es perfecta disculpa para visitar cualquiera de las “árbores senlleiras”. El catálogo de árboles singulares de la provincia está formado por 47 piezas y nueve formaciones arbóreas que son consideradas “reliquias botánicas”. Todas ellas, de 38 especies distintas, tienen un gran valor científico, cultural, didáctico, paisajístico y ornamental y suponen un legado que se mantiene en el tiempo hasta 800 años tanto en zonas rurales cómo urbanas (parques, castillos, pazos, jardines, montes, fincas), o incluso en islas, como en San Simón.

El Olivo, símbolo de Vigo, uno de los árboles singulares de Galicia.-

El Olivo, símbolo de Vigo, uno de los árboles singulares de Galicia.-


En Vigo, hay siete ejemplares o conjuntos calificados como “árboles singulares”, todos ellos exóticos, antiguos y con larga historia detrás. De ellos, cuatro se encuentran en Castrelos y los otros tres se hallan en el Castro, Paseo de Alfonso y Alameda. En Castrelos destacan por su porte y su historia los famosos eucaliptos traídos desde Australia por Fray Rosendo Salvado, un sacerdote considerado en las antípodas como un auténtico santo por su dedicación por los aborígenes: peleó para conseguir para ellos derechos humanos y civiles plenos. De regreso a Galicia se trajo consigo unas semillas de eucaliptos y al parecer los primeros los plantó en Castrelos, hacia finales del siglo XIX. Tienen una altura considerable, aunque han sido cortados a menudo para evitar que se vengan abajo. En Castrelos  se encuentran también el Árbol Tulipán de Virginia; el Camelio de Japón y las Hayas de Castrelos. Fueran del parque municipal se encuentran la Casuarias de la Alameda y el gigante Ombú del recinto del instituto del Castro, el último en sumarse. La lista la cierra el Olivo del Escudo de Vigo, hijo del que durante cientos de año estuvo en la iglesia de Santa María. Pese a su edad avanzada -se estima en unos 200 años- se encuentra en buen estado. Y no es el más antiguo de Vigo: el del Berbés tiene más tiempo.
En total, son 22 los ayuntamientos de la provincia que tienen en su territorio algún árbol reconocido, estando a la cabeza la ciudad de Pontevedra (12 piezas) y destacando también A Estrada (7), Redondela (6), Vilagarcía de Arousa (5) y Soutomaior (4). Pola su antigüedad son relevantes A Sobreira de Valboa de A Estrada, que tiene una edad estimada de 500 años y llega a una altura de más de 20 metros; el buxal de Pazo de Hueca (400 años); la sobreira del Pazo de Valiñas (250-500 años); el roble de la capilla de Santa Margarita (500-800 años) o los olivos del cementerio de Adina en Padrón, con unos 250 años aproximadamente.
La Estación Fitopatológica de Areeiro (EFA) -dependiente de la Diputación- realiza el seguimiento fitopatológico de muchas de las piezas singulares de la provincia y del resto de Galicia. A día de hoy, los técnicos están trabajando en la clonación de la conocida cómo "Figueira del Meco", un árbol de más de 100 años situado en un boquete entre dos peñas del Monte de la Siradella (O Grove). El proyecto, iniciado por la comunidad de montes San Martiño, es conseguir tres réplicas y así mantener una conocida leyenda de los siglos XV y XVI.
Esta leyenda, que tiene como protagonista a un cura de la villa de O Grove, fue recogida por el Padre Sarmiento y cuenta que el religioso era un mujeriego que ejercía el derecho de pernada. Esta situación llevó a que un grupo de mujeres lo ahorcaron en el Monte Siradella. Desde entonces la leyenda dice que el árbol da higos rojos que "llevan a sangre del meco".