Vigo, Zaragoza

Contaba ayer en este diario David Regades, el delegado de Consorcio Zona Franca, que es una urgencia ampliar el polígono de Balaídos, donde centralizan su actividad PSA y otras firmas de la automoción como GKN. Lo es sin duda si queremos que la compañía no sólo siga en Vigo sino que incremente su peso en el Polo Ibérico, que es otra cosa. Recordemos: hasta hace unos años la factoría de Balaídos era la única del grupo. Luego llegó la fusión-absorción de Citroën por Peugeot y la apertura de la fábrica de Villaverde, en Madrid. Ya eran dos. Luego llegaría otra más, en Mangualde, Portugal, y con ella eran tres produciendo, aunque la viguesa superaba de lejos a los anteriores en automóviles montados y en empleo. Era así hasta que muy recientemente PSA se “comió” a Opel, que ya tenía una industria en Zaragoza de dimensiones similares a la viguesa. Y ahora son cuatro. La capital maña también lanzará al mercado coches de Peugeot, como en Vigo furgonetas de Opel. En 2018, Zaragoza superó a Balaídos en número de unidades, al llegar a 447.000 por 398.000 de Balaídos. Ojo. De momento el Polo Ibérico pivota en torno a Vigo por varios motivos, entre ellos que ha sido la matriz del grupo y porque cuenta con una salida natural por la terminal de Bouzas, desde donde parten coches hacia Francia, Turquía o América del Sur, en tanto que Zaragoza tiene que trasladar sus vehículos de exportación a Barcelona o Valencia. PSA también cuenta con una nueva fábrica en Marruecos, cerca de Tánger, que añade más competencia así que Vigo no puede dormirse. Nunca lo ha hecho. La construcción de la plataforma de Bouzas, tantas veces contestadas en el pasado, ha sido la garantía de que PSA continúe en la ciudad. Y la ampliación del polígono, de que continuará siendo uno de los dos pilares de la Muy Leal. No hay alternativa.