Opinión

La retirada

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La retirada

A medida que se acerca el verano y se desinfla el suflé de la pandemia, los políticos, la política, el politiqueo, la politicocracia, van perdiendo influencia en nuestras vidas y se van retirando de la cresta de la ola, a ver si tenemos suerte y se van todos, con la mascarilla puesta y en masa, de vacaciones. En el plano personal, cada día que pasa me entero menos de lo que hacen los representantes del pueblo soberano y del desempeño de su obligación como tales representantes. Y si bien su comportamiento debería importarme porque son mis impuestos los que pagan sus sueldos, y es mi trabajo tantos años lealmente desempeñado el que sufraga toda esta tela de araña que constituye el caótico entramado parlamentario, me han defraudado tanto estos talentos emanados de las urnas y me han vendido tantas burras de feria, que si por mi fuera les volvería la espalda para siempre y actuaría por libre sin tenerlos en cuenta nunca más para nada. Nuestra historia es rica, intensa y complicada, pero no tan complicada como para ser diferente a la de cualquier otro país europeo de nuestro entorno aunque, a veces, muchos de los que hoy nos representan en cualquiera de las muchas instituciones políticas y administrativas que nos gobiernan, se empecinen en actuar como si fuéramos un país de reacciones extraordinarias. No lo somos. Tan solo uno más con sus defectos y sus virtudes, sus buenos y sus malos, sus competentes y sus incompetentes. La actitud de la clase política actual, con su presidente a la cabeza, constituye una de las actuaciones más absurdas y lamentables de todas las que han definido nuestro devenir como país a lo largo de las épocas.  Y eso que las hemos tenido de tomo y lomo.

Nos enfrentamos a un verano atípico, antesala de un otoño y un invierno desconocidos cuyo escenario hoy no podemos columbrar aunque los más pesimistas sospechan dramático. Nada hay escrito sobre lo que va a venir después, y tras la pausa veraniega rica en incertidumbre llegará lo que tenga que llegar que a todos nos va a pillar ignorantes. Pero mientras llega lo que todos desconocemos, procuremos vivirlo en positivo desvinculados de estos políticos roñosos y sin conciencia que no sabe gobernarnos, no tienen el menor apego por el país que representan, y van a lo suyo. Cuanto menos se inmiscuyan en nuestras vidas, mejor.

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