El Brexit huele

La señora May va a intentar llevar a cabo una nueva negociación con los responsables de la Unión Europea para pactar un nuevo Brexit.
Eso es lo que le piden la mayoría de los parlamentarios británicos y es la única salida de la "Premier" para intentar desbloquear la endiablada situación en que se encuentra su país.
Ahora está por ver si los responsables de la Unión Europea están dispuestos a renegociar el Brexit simplemente para que Theresa May salve la cara y para que el divorcio con Gran Bretaña no sea a cara de perro.
La verdad es que los ciudadanos de a pie asistimos con cierto estupor a cuanto está sucediendo en torno al Brexit. En realidad los británicos lo quieren todo y lo exigen todo: por un lado dejar la Unión Europea para mantener el orgullo patrio de que ellos se bastan y se sobran solos, por otro no perder ninguna de las enormes ventajas económicas y políticas que ofrece la UE. Así que quieren lograr la cuadratura del círculo, eso sí, sin coste alguno.
La cuestión es si desde Bruxelas se van a aligerar los costes del Brexit, es decir si van a permitir que el Reino Unido se salga con la suya. Si fuera así el club europeo quedaría roto para siempre porque habrá países que vean que es lo mismo estar dentro que fuera de la UE, porque estar fuera no conlleva grades inconvenientes que es a la postre lo que pretende el Reino Unido.
Es evidente que la UE pierde sin la presencia del Reino Unido en su seno pero lo que no debería aceptar es que este país haga y deshaga a su antojo, es decir negocie un Brexit repleto de ventajas y sin apenas inconvenientes.
Los dirigentes de la UE se juegan su credibilidad en este asunto porque resultaría insoportable que cedieran a las nuevas pretensiones del Reino Unido