Opinión

Vigo, sin vigueses

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Vigo, sin vigueses

Galicia se queda sin gallegos, Vigo sin vigueses. Lo primero es visible y constatable en el interior, con Ourense y Lugo como dos de las provincias españoles más golpeadas por la baja demografía. A corto plazo, ambos territorios serán desiertos con oasis habitados en villas y las dos capitales. A la costa ha llegado para quedarse el mismo fenómeno que sacude con igual violencia la mayor parte de Castilla y León y de Asturias. También a Portugal, que se parapeta tras apenas cuatro o cinco núcleos: en el Norte, Viana, Braga y el área de Oporto; luego, Lisboa y algunas ciudades hasta el Algarve. Portugal tiene el triple de superficie de Galicia y de población, y cada vez más avejentada. Como Vigo, que en lo que va de siglo ha subido en cinco años su media. El INE proporcionaba este pasado miércoles 2 un dato que podía confundir: Vigo había sido en 2017 el segundo municipio que más población había ganado en Galicia, tras Coruña. Es cierto, pero en parte responde a un ajuste que realiza el Concello con el instituto oficial sobre la población real de la ciudad: ambas partes han discrepando en hasta 7.000 habitantes, ahora en 3.000, y la tendencia es acercar cifras, lo que lleva a rebajar las municipales y elevar ligeramente las estatales. Pero no nos confundamos: la frontera de los 300.000, que se superó en un ocasión, está cada vez más lejos y todo apunta a que a corto plazo Vigo bajará de los 290.000, censo que superó hace 20 años. Sin vivienda libre barata, con alquileres caros y el mayor paro de Galicia es difícil atraer a más gente y retener la que ya hay. Pero nada está escrito y es posible que en 2019 haya alguna buena noticia con la inmigración venezolana. Continuará...

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