Los muertos

Atribuyen al cardenal Quiroga Palacios la frase: “Los muertos, sobre todo en Galicia, son el problema de los vivos”. Y parece que la frase va a ser certera también a nivel nacional. Me parece un problema fuera de lugar pretender “ajustar” cuentas a los que se fueron; una pérdida de tiempo cuando en realidad existe una interminable lista de problemas de los vivos que necesitan solución. Hoy, festividad de todos los Santos, el pueblo cristiano aprovecha para adelantar la conmemoración que mañana recuerda y que son los Fieles Difuntos. Por ello se engalanan los cementerios y a ellos acuden las personas que así pretenden honrar a quienes les han precedido. Dos días con un mismo sentir.
En Portugal hay abundante colección de epitafios, interesantes todos ellos e incluso algunos muy originales. Les pongo aquí dos: “Aqueles que amamos nunca morrem, apenas partem antes de nós”, frase del escritor Amado Nervo. Y más célebre es aquella que figura en el Campo Mártires da Patria: “Los muertos nunca mueren de todo mientras viven en el corazón de los vivos”. Me quedo con el epitafio de Unamuno: “Méteme, Padre eterno, en tu pecho,/ misterioso hogar. /Dormiré allí, pues vengo deshecho/ del duro bregar.
En el subconsciente de los creyentes está aquel párrafo anónimo: “No te acerques a mi tumba sollozando, no estoy ahí… estoy en el viento que te acaricia, en las plantas que riegas cada día, en las estrellas que brillan sobre tu hogar, en la sonrisa de tus hijos, en los pajarillos que cantan; por eso, no te acerques a mi tumba sollozando… no estoy ahí… estoy en tu recuerdo y en tu corazón”. En un prefacio de la Misa de Difuntos se recoge el sentir de la Iglesia cuando dice: “La vida de los que en Ti creemos, Señor, no termina, se transforma, y al deshacerse esta morada terrenal adquirimos una mansión eterna en el Cielo”. 
Quienes nos precedieron merecen todo nuestro cariño y respeto y por eso tratar de manipular su memoria es algo grave que hiere sentimientos. ¿Cuándo seremos capaces de respetar a todos y también a los que reposan en el sepulcro? Respetar y rezar por cuantos nos precedieron, sin excepción, es una de las obras de caridad incluso por los enemigos o por quienes piensan distinto. Y nadie debiera criticarlo. Rezar sólo por los que "supuestamente" fueron buenos sería un grave fallo. Es una cuestión de tener conciencia bien formada y que asimile la verdadera democracia. Mientras esto esté ausente nunca desaparecerán las dos Españas ni será posible la auténtica convivencia pacifica.
La Ley de Memoria Histórica, con todos los respetos, da la impresión de que sólo es para un bando. Cierto que la Iglesia ha honrado a tantos mártires. Pero permítanme que diga que ha sido ignorado a nivel civil. Se pretende borrar de un plumazo todo aquello que recuerde de una manera u otra a los de un bando sin tomarse la molestia de saber quiénes son esos personajes que han sido asesinados por sus ideas que llevaron hasta el extremo, prestando un servicio acogiendo incluso a los del otro bando. ¿Es eso laicidad? Tengo mis serias dudas.
 Si de España se eliminasen de la noche a la mañana todos los signos cristianos, sería otra cosa. Arte, literatura, arquitectura, toponimia, etnografía están impresos, recuerdan la fe cristiana del pueblo. Pretender borrarlo es desconocer la Historia de España con mayúsculas, y dejemos que la Justicia divina juzgue. 
Termino con una reflexión de san Agustín: “La muerte no es nada, hablad de mí como siempre lo habéis hecho, no uséis tono diferente ni toméis aire solemne o triste. ¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente simplemente porque estoy fuera de vuestra vista? Os espero… No estoy lejos, sólo al otro lado del camino”.