Cuando las brujas todo lo invaden

Cuando las brujas todo lo invaden

Va a tener razón el refrán y existen las brujas. Y en la actualidad todo lo invaden, todo lo hunden, todo lo manchan y, lo que es peor, a todos encrespan. Enorme tensión en un país acosado por una cultura caduca y un sistema impotente ante tanta bruja y desatino. Porque esto de la corrupción está invadiendo aquí y acullá aun cuando este nunca debiera ser argumento para tapar vergüenzas propias. Cada palo debe aguantar su vela y en este caso los partidos políticos deberán cesar de enarbolar sus banderas, barrer sus casas y hacerlo sin miramientos dejando sentimientos y corazón fuera y siendo implacables con todos los corruptos. A este paso las calles van a quedar vacías y las cárceles a rebosar y, eso sí, todos los que la justicia allí manda nunca debieran gozar de privilegios ni trato de favor. ¿Por qué a quien roba una gallina se le mete en un modulo sin comodidades y a quien roba millones se les prepara una suite especial? Incomprensible.
Corrupción también fuera de España y aquí los partidos políticos debieran estar calladitos porque las habas están cociéndose en las cocinas de todos ellos, Con los ERE y el dinero venido de Venezuela incluidos. Se pide a este país lo que para los venezolanos ni se menta.
Pero, dicho lo anterior lo que toca es la ruidosa situación de la derecha española en Madrid. Gravísimo momento en el que, caiga quien caiga, deben erradicarse desde lo más hondo modos y maneras así como eliminar sin tardanza personajes que han vivido en incomprensibles galaxias económicas a costa de la ciudadanía. Con soberbia y prepotencia inauditas y una cara que asusta creyéndose los dueños y señores de un erial que es de todos. Son injustificables desde cualquier punto de vista actuaciones implícitamente consentidas, sostenidas y acaso fomentadas. La autoridad es un servicio a la comunidad y nunca se debiera llegar a ella para servirse de la misma y hacerse ricos a costa de ella. Cuando menos es difícil de creer la ignorancia de cuantos sostienen a estos individuos que, poco a poco, por suerte, van estando entre rejas. Pero eso de nada valdría ante el pueblo mientras sus robos continúen en su poder cuando debieran ser devueltos inmediatamente. 
Es toda una cultura la que debiera cambiar de inmediato tanto en la derecha como en la izquierda. Obnubilarse ante la realidad a nada conduce. Se ha visto donde ha puesto Francia a los partidos tradicionales y mucho nos tememos que por este camino España hará lo mismo sin populismos engañosos ni espejismos del momento en un río revuelto en el que los pescadores oportunistas menudean. Acaso llegó el momento de un cambio de era, pero es necesario que la nueva nazca con formaciones serias, con contenidos y coherencia capaces de crear liderazgos claros de los que, en la decrepitud del momento, estamos tan ayunos. Mayores torres han caído y acaso estemos en el momento de la desaparición de formaciones políticas caducas. Para ello son necesarios carismáticos lideres sin afán de lucro de la política, sin notoria soberbia y con la humildad de saber escuchar al pueblo que los elige.
En la misma Transición hubo personajes muy dignos en todas las formaciones que supieron estar. Pero los “hijos” de aquella generación, por lo que se colige, muy poco han aprendido de Carrillo, Fraga, Suárez, Tierno, Blas Piñar, Marcelino Camacho y algunos más. Todos murieron sin dejar grandes fortunas después de haber estado en la política muchas décadas. Esa es la realidad, lo demás sería manipulación de la misma.
Con las bases que están poniendo el ocaso de los partidos políticos tradicionales se ve en toda Europa que está al caer. Sus mismos dirigentes, desde dentro, los han estado minando y el pueblo lo ve y actúa en consecuencia. De nada valen explicaciones cuando la contundencia de los hechos nos dice cosas bien distintas. 
La Justicia, hay que decirlo, está dando su nota positiva en todo este guirigay nacional sin ser manipulada poniendo entre rejas sin miramiento. Algo bueno habría de haber.