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Un error a enmendar

Julia Navarro |

Atlántico | 11 de abril de 2019

Uno de los errores más claros de Albert Rivera es haberse escorado a la derecha y haber decretado que su principal objetivo es echar a Pedro Sánchez de la Moncloa y que por tanto jamás de los jamases Ciudadanos pactará con el PSOE.
Pretender estigmatizar a un partido centenario como el PSOE es hacerlo con los muchos miles de ciudadanos que han votado y votan socialista.
Ese desprecio de Rivera hacia el PSOE no es tolerable y no habla bien de él.
Naturalmente que Albert Rivera puede pactar con quién crea conveniente pero resulta difícil de comprender que no le haga ascos a VOX y si al PSOE. En realidad tendrían que ser los votantes del PSOE quienes le pidieran a Sánchez que ni se le ocurra llegar a acuerdos con un partido al que no le importa pactar con la derecha extrema y populista que representa VOX.
Pero en política no se puede decir de esta agua no beberé y por una elemental prudencia hacer declaraciones campanudas como la de Rivera asegurando que él con el PSOE no irá a ninguna parte no es solo un error hoy sino que puede ser un error aún más imperdonable mañana.
Según apuntan los estudios de opinión, si ningún partido obtuviera mayoría suficiente para gobernar, la fórmula que preferirían los votantes sería un gobierno de coalición entre PSOE y Ciudadanos. Se trataría de un gobierno de centro-izquierda que podría abordar los muchos problemas a los que se enfrenta la sociedad española.
Pero Albert Rivera parece preferir gobernar con Pablo Casado y con Santiago Abascal, es decir situarse definitivamente en la derecha abandonando el centro para siempre.
Yo me pregunto el porqué de esta estrategia y la verdad es que además de considerarla un error no soy capaz de entender la razón más allá de la animadversión personal que parece haber entre Albert Rivera y Pedro Sánchez.
Desconozco también el porqué esa animadversión tan profunda pero me parece a mi que primar los sentimientos personales por encima de los intereses generales dice poco de quienes tienen la obligación de representar a todos los ciudadanos.
Nadie le pide a Rivera que se haga amigo de Pedro Sánchez y queden a cenar los sábados o se tomen de vez en cuando una cerveza juntos. Pero sí se les pide, en realidad ambos tienen la obligación de entenderse si eso fuera necesario para la mejor gobernabilidad de nuestro país.
Albert Rivera debería empezar a desandar el camino emprendido al pretender colocar un cordón sanitario al PSOE.
El día después de las elecciones puede que Rivera se tenga que enfrentar o bien a apoyar al PSOE o bien echar a Sánchez en brazos de Podemos y de los partidos independentistas, de manera que luego no podrá acusar a los socialistas de hacerlo. Sería muy hipócrita que negara su apoyo al PSOE y luego le intentara condenar por intentar gobernar con otros partidos.
Es de valientes reconocer que se ha cometido un error en vez de por orgullo perserverar en ese error. Rivera debe de rectificar. Cuanto antes mejor.

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