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CULTURA

“Al dirigir, bailo con la orquesta, espero que no nos pisemos los pies”

Paolo Bortolameolli es el director invitado en el último concierto de la temporada de la orquesta Vigo 430. Así presentó el recital que tendrá lugar mañana en el teatro García Barbón.

Paolo Bortolameolli, ensayando.
Paolo Bortolameolli, ensayando.
“Al dirigir, bailo con la orquesta, espero que no nos pisemos los pies”

¿Cómo es el repertorio elegido?
Es un concierto muy variado e intenso. Comienza con una grata sorpresa, “Hermes”, del compositor gallego Octavio Vázquez. Está muy bien escrita, aporta muchos colores sonoros. El concierto de celo de Edgar es un clásico, con un carácter del romanticismo, hace un guiño al siglo XX con modernas sonoridades. La solista es fantástica, Anastasia Kobekin. Acaba con “La Patética”, de Tchaikovsky, que pone música a una despedida, acaba con los últimos latidos del corazón.

¿Cómo acoge el público de música sinfónica a un autor contemporáneo como Vázquez?
Todas las obras que toca una orquesta fueron en su momento estrenos que tuvieron que ser absorbidos por el público y provocaron efectos contradictorios. Las tres piezas de este repertorio comparten estar muy vigentes en su época y la necesidad de ser tocadas. La música siempre será la expresión del mundo a través de los sonidos.

¿Cuál es su aportación personal como director?
Nunca me lo planteo, creo que es inevitable que interprete de forma personal y subjetiva los símbolos. Entiendo la orquesta como un ejercicio colaborativo y como director, llevo las energías musicales, Al dirigir, bailo con la orquesta. Espero que no nos pisemos los pies.

¿Cómo entró en contacto con la orquesta Vigo 430?
Fue hace dos años, en unos conciertos en Madrid. Me invitaron a participar y hasta ahora no se pudo concretar. Me hace mucha ilusión, nunca estuve en Galicia.