El duelo que no fue tal

El duelo que no fue tal

El duelo de presidentes tuvo un seguimiento de 10,4 millones de espectadores, lo que significa que los ciudadanos están interesados en ver debates entre candidatos y que el vehículo más eficaz es la televisión. Rajoy, Sánchez, Rivera e Iglesias tenían como objetivo prioritario conseguir el máximo número posible de votos de ese 30% de ciudadanos que aún hoy se declaran indecisos pero hasta el 26J no veremos quién logró llevarse el gato al agua porque, al final, el duelo televisado no fue tal.
Personalmente el debate me pareció plúmbeo y aburrido lo primero por el formato, demasiado encorsetado, y lo segundo por lo previsible y reiterativo. Ver a los cuatro aspirantes, de pie, detrás de sus atriles, mirando a la cámara, con monólogos a veces interminables y sin apenas contrarréplicas ni interpelaciones directas fue un poco más de lo mismo y de hecho ni siquiera el `debate paralelo`, el que se desarrolla en las redes sociales en tiempo real fue distinto al de otras ocasiones. Lo único novedoso fue ese bingo que Unidos Podemos puso en marcha para marcar los ataques que iba a recibir Pablo Iglesias y su invitación a beberse un "chupito" por cada tópico que se repitiera contra la formación morada.
Hubo de todo: verdades, medias verdades, mentiras y mentiras a medias y frases más o menos ocurrentes como ese: "Aquí no se viene a hacer prácticas" de Mariano Rajoy o los "dos millones y medio de empleos y tres huevos duros" de Pablo Iglesias pero al final no hubo un claro ganador, ni un rotundo perdedor aunque es cierto, que Pedro Sánchez desaprovechó en parte la oportunidad y Albert Rivera se creció cuando llegaron los temas de corrupción.
Este ha sido el primer debate a cuatro de la democracia y será el único de la campaña electoral pero lo que es seguro es que a partir de ahora nadie podrá negarse a un duelo de presidentes, con lo que al menos ¡en algo se ha avanzado!
Sea como fuere todas las incógnitas siguen abiertas y si el 26-J se repiten los resultados vamos a una ingobernabilidad evidente que pone los pelos de punta. Está claro que Rajoy y Rivera que serían posibles socios chocaron durante el debate en temas claves, Sánchez, descalificó a Iglesias y ambos se distanciaron en temas fundamentales. Es verdad que la política hace extraños compañeros de cama y son muchos los que no descartan una posible coalición, tanto de izquierdas como de derechas -aunque eso deje muchos pelos en la gatera de los principales partidos- pero o la campaña obra milagros y la gente se moviliza o no hay nada que hacer.
Una vez que se han apagado las cámaras y los focos del debate seguimos en el día día de campaña, cada uno con su "Raca Raca" y con poca altura de miras, sin querer asumir que los ciudadanos les están diciendo que están condenados a entenderse. Se acabaron los tiempos de las grandes mayorías absolutas o relativas porque, en el fondo, con todo lo que ha llovido durante la crisis nos hemos vuelto recelosos y creemos que nada es lo que parece y todos venden humo aunque se de colores. Está muy bien que nuestro voto, el bien más preciado que tenemos en democracia, se vuelva exigente y también cambiante, pero el problema es cuando nuestros políticos aunque caigan chuzos de punta a su alrededor no se dan por aludidos y siguen mirándose a su minúsculo ombligo partidista. Si siguen con su miopía sectaria y ahondan en el "y tú más" no va a haber nada que hacer y todos seremos perdedores en esa contienda.