Fanatismo religioso y guerras

Fanatismo religioso y guerras

 Lo que pudiera ser la vara salvadora del ser humano, en los últimos siglos, resulto ser todo lo contrario.
Se trata del poder de las distintas religiones que desde que el mundo es mundo cada orientación ha tratado de arrastrar a la mayor cantidad de adeptos hacia sus filas con la simple disculpa de que con ellos se conseguiría la eterna salvación.
Y aquí que los pueblos se encontraron con la disyuntiva de arrimarse a uno o a otro líderes espirituales para poder tener tranquilas sus conciencias.
Se pueden contar por cientos, a cada cual más pintoresca y como en todos los negocios siempre hay algún administrador más espabilado que inclina la balanza a su favor, lógicamente de entre esos que se sitúan en lo más alto de las listas surgen notorias diferencias que en la práctica acaban por crear tiranteces entre ellas.
Tales son esas diferencias que como todo si se desmadra y si la cosa llega al fanatismo el resultado es el que vivimos desde que la historia empezó a ser contada.
La estabilidad del mundo tanto económica como física depende mucho del capricho de eses líderes de turno que tienen a sus siervos con el cerebro comido y dispuestos en cualquier momento a hacer lo que sea.
Aparte de las guerras por el control económico siempre está presente el tema religioso y cuanta menos cultura tenga el pueblo más ceguera dispuesta a luchar por algo que encima nadie ha visto; esto es el colmo, solo se verá cada uno compensado con lo que cada individuo quiera creer. Ahí entra el recurso de quienes no pueden demostrar nada, se limitan a decir que hay que tener fe y cada uno coge la que le parece... como es gratis.
Las mentes está claro que necesitan tener algún ídolo a quien adorar, lo supo bien Moisés cuando bajó del monte Sinaí y se encontró con el becerro de oro. Si no la masa se siente perdida por no confiar plenamente en sí misma y el ciclo continúa, pues a las generaciones entrantes nadie las enseña a ver la convivencia como único fin. Pues alguien tendrá que instar a esos lideres que reconduzcan a sus seguidores, no les inculquen odio, que el resultado del mismo sí que está probado con resultados negativos.