Artistas de Vigo emergentes que ya triunfan en el exterior
La feria de arte contemporáneo Varco dará a cabida a propuestas de jóvenes que ya expusieron en España o Europa
La segunda edición de la feria de arte comtemporáneo de Vigo (Varco), que se celebra la próxima semana, redobla su apuesta por el talento emergente gallego, con la participación de artistas jóvenes.
Aldara Vázquez (25 años) trabaja “con distintos telares manuales, ya sean de alto o bajo lizo, creando con las manos y con fibras vegetales o animales como lanas, linos o yutes”. Para la feria ha preparado piezas textiles de urdimbre libre que “exploran a través de la fibra los conceptos de rigidez, estabilidad y seriación” y fotografías digitales intervenidas con bordados, “que bordan elementos o personas que han habitado esos lugares para reflexionar sobre las ausencias, el paso del tiempo y la transformación del lugar”.
La exploración sobre la unión entre paisaje, memoria y cuerpo es el leit motiv de la obra de Daniela García (23 años). Su proceso artístico parte de la ‘solastalgia’, “ese sentimiento que describes como la nostalgia que sientes cuando aún estás en casa, pero el entorno de tu hogar está cambiando de manera que te provoca dolor”. Para Varco, presenta dos cuadros inspirados en paisajes que recordaba y que exploran la relación entre naturaleza y emociones, así como una instalación formada por telas sobre las que interviene con acciones guiadas por una partitura de materiales y tiempos. “La pintura ocupó el espacio y el cuerpo se convirtió en una especie de médium”, explica, integrando color, materia y acción de manera poética y sensorial.
Antía Iglesias (28 años) aborda la intersección entre arte y ciencia, desarrollando un trabajo donde el medio se convierte en parte del concepto. Su práctica es “principalmente procesual, atrayendo la atención a la performatividad del experimento científico y transformando los resultados en resultados artísticos”. Para la feria, selecciona láminas gráficas intervenidas con técnicas digitales y manuales, centradas en la noción de planta exótica invasora, “desde múltiples dimensiones, de lo micro a lo macro, la fotografía, lo literal y lo abstracto-especulativo”.
La artista Sol Mussa (29 años) combina técnicas analógicas y digitales, interviniendo espacios públicos y materiales cotidianos para explorar la marginalización urbana. En su trayectoria, ha trabajado con pintura, escultura y cine, y en Varco llevará “Figuras menores”, una serie de más de 500 retratos en miniatura de personajes secundarios de Los Simpson, que “llevan al primer plano a figuras que normalmente viven en los márgenes del show televisivo, obligándolas a ocupar un lugar central y a ser observadas sin jerarquías”. Su obra propone una reflexión sobre lo infravalorado, buscando que el público conecte con lo familiar desde nuevas perspectivas.
Aunque cada una aborda la creación desde ópticas diferentes, las artistas coinciden en que la identidad local y su experiencia personal son motores fundamentales de sus proyectos. Aldara Vázquez subraya que su práctica busca “ensalzar mi propia cultura, la de mi casa, la de mi tierra”, Daniela García añade que la observación del paisaje natural “conecta con el interior del cuerpo” y Sol Mussa refleja su experiencia internacional y la interacción con espacios urbanos como catalizadores de su trabajo. Antía Iglesias enfatiza que Galicia siempre la acompaña en sus creaciones.
Las cuatro coinciden también en la relevancia de Varco como plataforma de visibilidad para el arte emergente.
Sol Mussa: pulso decolonial
Sol Mussa conecta el arte con la vida cotidiana y los conflictos urbanos. Su experiencia en Londres la sensibilizó frente a la raza, la clase y el poder en el espacio público. Considera la basura, las estructuras informales y los gestos “excesivos” como materiales que revelan tensiones sociales, transformando lo marginal en intervención artística y planteando preguntas sobre qué valoramos en la ciudad y la cultura visual.
Antía Iglesas: arte y ciencia
Antía Iglesias entiende la creación artística como un laboratorio: la obra es simultáneamente experimento, proceso y materia. Su investigación sobre plantas exóticas invasoras documenta científicamente y genera imágenes, fotograbados y láminas que exploran lo micro y lo macro. Cada pieza refleja un diálogo entre rigor científico y libertad creativa, evidenciando cómo el arte puede expandir la percepción del entorno.
Daniela García: color y emociones
Daniela García trabaja desde la sensación y la acción más que desde la representación. Sus instalaciones y performances surgen de la intuición y del vínculo entre cuerpo, color y memoria. Para ella, pintar es habitar: el cuerpo y el espacio se convierten en mediadores de emoción y pensamiento. Su trabajo invita a experimentar la fragilidad y transformación del ser y del entorno.
Aldara Vázquez: el arte de tejer
Aldara Vázquez enfatiza la creación pausada y manual frente a lo industrial y digital. El proceso artesanal es técnica y reflexión: cada urdimbre o fibra transporta memoria, identidad y narrativas invisibles. Su aprendizaje con tejedoras y artesanas tradicionales nutre la experimentación contemporánea, conectando creatividad, historia y feminismo. La obra se convierte en un espacio donde lo cotidiano y lo cultural dialogan.
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