Menos turbación

En los típicos chistes en que por casualidad coincide un español con personajes de otras nacionalidades, los españoles siempre salimos ganando y si de un barco en altamar se cae un inglés y grita "help" el español le dirá que no tiene pero que si quiere champú. Porque en el humor y en la fiesta somos de los primeros, o incluso los campeones.
Tenemos que mejorar, en cambio y a título de ejemplo, en nuestro sistema educativo, tanto obligatorio como universitario, en promoción cultural, en políticas públicas de investigación y de empleo, en competitividad y productividad y en el Índice de Percepción de la Corrupción, en cuya clasificación, según Transparencia Internacional, ocupamos  la posición 41 del total de los 180 países estudiados, y el puesto número 20 entre los 28 de la Unión Europea.
Pero somos líderes en donaciones y trasplantes de órganos, en fecundación asistida, en protección sanitaria universal gratuita, en energía eólica, en estructuras ferroviarias de alta velocidad; de los primeros en turismo, en banderas azules, en cocina, en moda y producción textil... Y en esperanza de vida, casi a la par que Japón. Y ahora también los españoles, orgullosos, estamos a la cabeza del mundo en masturbación, según el último informe de Tenga, la compañía de bienestar sexual especializada en juguetes innovadores para hombres y mujeres, que ha hecho públicos los resultados de su Barómetro del Auto-placer 2019.
A pesar del esfuerzo en esta disciplina de ingleses, alemanes, estadounidenses o franceses, que ponen todo su empeño en liderar el ránking, los españoles ganamos y  nos quedamos solos, nunca mejor dicho. El índice de participación en este hábito supera con creces el de participación electoral, por lo que hace mucho más meritorio el porcentaje registrado en las últimas elecciones generales, por encima del setenta y cinco por ciento y que dio como vencedor a un PSOE     que -ahora lo sabemos- consiguió persuadir a muchos españoles y españolas de quedarse en casa trabajando por mantenernos en el primer puesto del Barómetro del Auto-placer, y salir a votar a dos manos. Dejar aparcada la masturbación para conseguir menos turbación política, confiando en que en el nuevo panorama político que nos llega, no tengamos mal amigo que nos quiera cambiar paja por trigo.