Los agujeros negros están aquí

Los agujeros negros están aquí

La primera fotografía de un agujero negro supermasivo nos ha sorprendido por lo que tiene de histórico y lo que supone para la ciencia e incluso la ciencia-ficción. Pero también porque parece el ojo ígneo de un Creador cíclope que nos observa inquisitivo desde una galaxia a 55 millones de años luz de la Tierra, o el guiño divino de un Dios a semejanza humana que explica con dicho gesto el porqué de nuestros padecimientos en la Tierra.

 

La elevada densidad de los agujeros negros –la masa del que posó para la foto equivale a 7.000 millones de soles- genera un campo gravitatorio tal que ninguna partícula puede escapar de ella, ni siquiera la luz. Un fenómeno, que si bien es el primero que se descubre en el espacio sideral, en nuestro mundo y en particular en este minúsculo e insignificante país, se da con demasiada frecuencia.

 

Sería fácil ahora hablar de política, pero me centraré en la negra angustia de quien sufre una enfermedad terminal o padecimiento incurable que asiste obligado como espectador al resto de su vida, sufriendo y sintiendo sufrir a quienes le quieren y cuidan con cariño hasta un final que parece inalcanzable. Personas que a solicitud consciente, deliberada y firme querrían abandonar con dignidad una vida que ya no quieren soportar por sí y por sus seres queridos, de los que desean despedirse con el último acto de amor más generoso. Absorbiéndolo todo, se encuentran con un agujero negro insalvable que quiebra su derecho a ser respetados como seres humanos y la seguridad jurídica, golpeándoles con el vacío legal más vergonzante, egoísta y cobarde, que huye de la regulación consensuada de la eutanasia.

 

Un agujero negro puro que lo traga todo, la esperanza, la calma, la luz para quien busca y exige desesperadamente su libertad y el respeto de su dignidad. Que responde con el silencio, la injusticia y la nada al grito desgarrador de muchas personas que, como el niño que se suicidó para escapar del acoso insoportable y nauseabundo, no ven futuro, “solo un agujero negro”. Descanse en paz. Los agujeros negros están entre nosotros.