Opinión

Sobras, Marlaska

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Sobras, Marlaska

Pocas cosas han podido hacerse mientras el Gobierno sometió a la población al arresto domiciliario al que se le llamó confinamiento. No hubo forma siquiera de presentar un papel en Hacienda ni que nadie cogiera un teléfono en el que informarse. Sin embargo, sí que se encontró tiempo y justificación para que, en pleno estado de alarma, se destituyera del cargo a Pérez de los Cobos, coronel de la comandancia de la Guardia Civil de Madrid.

El fulminante cese lo enmarca el Ministro del Interior dentro de “una política razonable, normal, de constitución de un nuevo equipo” que busca dar un “nuevo impulso” al cuerpo en el “marco de una dirección de confianza”. Después de este escandaloso suceso, el número dos de la Guardia Civil, el teniente general Laurentino Ceña, presentó su dimisión y,  este miércoles, ha continuado la purga al cesar Marlaska al número tres del Instituto Armado, el general Fernando Santafé Soler, después de comparecer en el despacho del ministro para afearle el terremoto que estaba ocasionando dentro de la Institución.

La realidad es que Pérez de los Cobos se negó a facilitar información a sus superiores políticos sobre el contenido de los informes que le solicitó la juez Carmen Rodríguez-Medel en la causa que instruye sobre el inicio del contagio de coronavirus y de la información que ya tendría el Gobierno sobre la gravedad de la pandemia, para no haber permitido ninguna concentración ni manifestación posterior al 5 de marzo.

Nos encontramos ante un atentado descomunal al Poder Judicial. Una intromisión política inadmisible ante uno de los pilares de nuestro estado de Derecho que debiera sacarnos de casa a todos para clamar: “saquen sus sucias manos de nuestras instituciones y dejen de maltratar a nuestro país”. Sobráis en nuestras instituciones, sobráis en el Gobierno, sobráis en la vida pública. Escucho al gran Batiatto: “Sois arenas movedizas, siempre hacia abajo”. No me resigno a ser gobernado por quienes desde el detrito moral pretenden que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado sean sometidas, humilladas y amedrentadas cuando las investigaciones se dirigen contra ellos, contra la putrefacción, la cloaca.    

Sobras, Marlaska. No tienes mi respeto. Ni tú, ni quienes te cubren y mantienen inmerecidamente en tu puesto. Vete y que vuelvan a sus puestos los valientes que nos han defendido de las infames injerencias con las que has intentado destruir una de las bases de nuestro Estado de Derecho.

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