Déficit y deuda II

Déficit y deuda II

En cumplimiento de sus obligaciones, España remitió a la UE pasado 30 de abril la actualización del Programa de Estabilidad 2019-2022, que incluye, en palabras de la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, un nuevo cuadro macroeconómico con datos "muy alineados" a los objetivos actuales y "muy positivos" para España. En el mismo, se destaca que la senda de déficit y deuda "se reduce" y "las cuentas casan". Efectivamente, las previsiones y escenarios que allí se recogen concluyen que en el ejercicio 2022, no habrá déficit presupuestario por primera vez desde el trienio 2005-2007, en el que se ingresó más de lo que se gastó, después de una serie histórica de déficit que se remonta desde más allá de 1980 hasta la actualidad.
¿Cómo se conseguirá este equilibrio? Como bien sabemos, sólo hay dos maneras posibles de conseguirlo. O gastando menos o ingresando más, cuando no, una combinación entre ambas estrategias, que es la variante que resulta en el caso que nos ocupa.
España cerró el ejercicio 2018 con un PIB de 1.208.248 millones de euros. Con relación a esta magnitud, el gasto fue del 41,30%, es decir, de  499.520 millones de euros y el ingreso del 38,80%, es decir, de 469.042 millones de euros, resultando un déficit de prácticamente 30.000 millones.
Las previsiones contenidas en el antedicho Programa de Estabilidad reflejan que, tanto el gasto como el ingreso, serán del 40,70% del PIB en 2020, circunstancia que indica déficit cero y la consecución del equilibrio presupuestario. De esta manera, y como se prevé un PIB para 2020 de 1.394.255 millones de euros, se puede concluir que tanto el ingreso como el gasto en ese ejercicio serán de 567.462 millones. El camino, el de gastar porcentualmente menos sobre el PIB (pasar del 41,30% al 40,70%) e ingresar porcentualmente más (pasar del 38,80% al 40,70%), en ambos casos, sobre la base de un mayor PIB en términos absolutos.
Vayamos al ámbito de los ingresos. Recaudar 567.462 millones supone un incremento de 100.000 millones de euros más de los que actualmente se recaudan. Hay que preguntarse ahora de qué manera se puede alcanzar la mayor recaudación de la historia de España. Por un lado, el gobierno acaba de anunciar que se compromete a ingresar 5.600 millones adicionales en 2020 a través de una subida impositiva (IRPF, sociedades, tasa digital, diesel, …). Nos quedan 94.400. En España, en el mejor de los casos, por cada 1% que se incrementa el PIB,  aumenta la recaudación en un 1,03%, por lo que, por esta vía, tendríamos otros 74.496 millones. Faltan, nada más, 20.000; con lo cual, o bien las cuentas no salen, o bien, el sablazo fiscal no será tan sólo de 5.600 millones, sino de casi 25.600, tal como se está publicando estos días.