Opinión

Algún día tenía que pasar

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Algún día tenía que pasar

No recuerdo si fue a Diego Simeone, cuando antes de un partido contra el Barsa, le preguntaron sobre si ya daba el partido como prácticamente perdido ante el equipo catalán, que llevaba una impresionante racha de no sé cuantos partidos invicto. Ante lo cual, el entrenador argentino respondió algo así como “cuantos más partidos lleve en Barcelona sin perder, más cerca estará el día en que lo haga y, quizá, pueda ser mañana, contra nosotros”. Efectivamente, por circunstancias obvias, no existen las rachas infinitas ni las escaladas eternas. Es evidente que cada día que pase, estará más cerca el día en el que haya un tropiezo. Resulta inevitable.
La racha de Inditex también había sido un escándalo. Nunca había registrado números rojos en un ejercicio fiscal. Sin embargo, el gigante textil acaba de anunciar que durante el primer ejercicio fiscal de 2020, transcurrido entre los meses de febrero y abril, ha sufrido las primeras pérdidas de su historia. Un resultado neto negativo de 409 millones de euros, frente a los 734 millones que había ganado en el mismo periodo del año anterior o, lo que es lo mismo, una diferencia negativa de 1.143 millones con respecto a este periodo. A pesar de todo, su beneficio operativo (EBITDA) ha rozado los 450 millones de euros. Es evidente que esta ralentización hay que situarla en el contexto de la crisis sanitaria provocada por el Coronavirus a nivel mundial. 
Por un lado, Inditex se ha visto obligada al cierre temporal de casi el 90% de sus tiendas en el mundo. A poco que se manejen los números que pueden extraerse de su memoria económica y de las manifestaciones de Pablo Isla, pueden extraerse importantes conclusiones. Las ventas de la compañía rondan cada mes de febrero, marzo y abril el 7% del total de las ventas anuales. Restando de las ventas de ese trimestre el 14% de las ventas online, nos encontramos que las ventas en tienda física en ese periodo podrían rondar los 5.000 millones de euros. Teniendo en cuenta que el cierre temporal de las tiendas físicas se produjo el 14 de mayo y que eso afectó al 88% de las tiendas, las pérdidas de ventas podrían haber ascendido a 2.200 millones de euros. Sin embargo, la diferencia negativa en resultados con el pasado ejercicio fueron tan solo los antedichos 1.143 millones.
 Por otro, la decisión de su consejo de administración fue la de mantener el empleo, renunciar a la aplicación de ningún ERTE (cuyo coste puede estimarse entre 150 y 200 millones de euros), poner a disposición del Estado de toda su logística, mantener los 54 millones de euros que invierte en programas sociales y donar al sistema sanitario español 25 millones de euros en material sanitario.
Todo lo dicho hace más grande a la compañía creada por Amancio Ortega, que ha sacrificado beneficios en favor de sus empleados y proveedores, manteniendo una sólida posición financiera neta gracias a un eficaz ajuste de sus costes operativos. Esta circunstancia junto con la millonaria inversión prevista para acelerar su modelo de negocio hacia la digitalización, son motivos más que suficientes para que la confianza en la compañía salga fuertemente reforzada de la complicada situación económica que atravesamos.

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