Suspendidos

En muchas escuelas de Gran Bretaña han comenzado a sustituir los relojes analógicos de las aulas, los que tienen manecillas que marcan horas, minutos y segundos, por relojes digitales porque los chicos no saben leer la hora en los tradicionales y no saben el tiempo que les falta para terminar un examen. De estar en las proximidades del 28 de diciembre uno pensaría que se trata de una inocentada, porque es una medida inquietante. Cierto que la aparición de las calculadoras electrónicas ha supuesto un avance en muchos aspectos aunque también ha motivado que se pierda agilidad mental. Pero su proliferación no ha hecho que en las escuelas dejen de enseñarse las cuatro reglas e incluso la regla de tres. La información sobre este caso señalaba que eran chicos de entre 15 y 18 años y no chiquitines los que se quejaban porque no sabían leer la hora. Pues suspendidos todos por la pereza para aprender. Y que recen que no se les apague la batería de relojes y teléfonos.