Opinión

Silencio

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Ha sido cuestión de un año. De aliados de Estados Unidos en el combaTe contra el Estado Islámico a volver a ser el pueblo sin amigos o el que solo tiene por amigos las montañas. Los kurdos, cuyos milicianos han desempeñado un papel fundamental en la guerra en Siria, se encuentran ahora, tras la retirada de Estados Unidos de la zona, a merced de las tropas de Turquía, que a pesar de ser un país de la OTAN se ha inclinado últimamente hacia el lado ruso. El presidente turco Recep Tayipp Erdogan temía que los kurdos en Siria, un lugar en el que están arraigados desde hace siglos, hicieran como en el norte de Irak y establecieran otro cuasi Estado que animara a la revuelta de los turcos de las montañas, como el régimen turco suele denominar a sus propios ciudadanos de esa etnia. Los kurdos vuelven a ser objeto de un proceso de limpieza étnica, con la ocupación de sus pueblos por refugiados árabes de la guerra. Y la comunidad internacional, callada.