Opinión

GENOMA

Entre los placeres antiguos a los que se ha renunciado por la producción industrial está el disfrute del humilde tomate. El recuerdo de su sabor se debe heredar genéticamente porque es imposible que las últimas generaciones recuerden como sabía un tomate 'de verdad' y aun así sientan añoranza de su sabor. Un tomate sabroso lavado, abierto, con sus gotitas de sal, es un bocado de primera magnitud. Un grupo de científicos parece que está dispuesto a devolvernos esta felicidad barata y han invertido años de investigación en descifrar el genoma del tomate auténtico que desconoce el plástico y el riego por goteo y nos retrotraen a un tiempo pasado que, en este caso sí, fue mejor.

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