Opinión

Envidia preventiva

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Envidia preventiva

Hoy es el día de la salud, el día de los buenos deseos para el año siguiente. Para algunos, los menos, es el día de tapar agujeros, de repartir con los hijos. Pero antes de esos buenos sentimientos se producen otros que son menos buenos. Cada año suben las ventas de El Gordo de la lotería, se quedan menos números en manos de Hacienda, se reparten más entre los amigos. Pero también se compran muchos números no por la posibilidad de que el número premiado sea alguno de los que se llevan, sino que se adquieren en el mismo lugar donde los compran otros, ya sean compañeros de trabajo, parroquianos del mismo bar, afiliados del mismo partido, clientes de la tienda de la esquina, porque hay quien no soporta la posibilidad de que otros se enriquecieran y ellos se queden in albis. Es una suerte de envida preventiva, antes de que se produzca el enriquecimiento de quienes comparten espacio vital, de los que se puede comprobar cómo cambia, aunque sea poco, su vida. La envidia es el pecado nacional preventivo y retrospectivo.