¿De quién fiarse?

¿De quién fiarse?

La sensación no es  nueva y provoca una profunda incertidumbre y malestar. No habría que dudar de profesionales que seguro que hacen su trabajo de acuerdo a las normas deontológicas y con las herramientas de su oficio. Pero también es verdad que el cliente paga y que ese cliente a la su vez tiene que satisfacer a su parroquia. Así, cada fin de semana en el que se suceden las encuestas sobre lo que puede pasar en las elecciones generales aumenta el desasosiego,  y más que para dar cuenta del estado de la opinión pública son encuestas para crear opinión. Cómo está estudiado desde hace mucho tiempo, lectores y espectadores solo se acercan a aquellos medios que refuerzan sus posiciones políticas, con lo que la virtualidad de estos ejercicios se ve bastante reducida. Siempre ocurre lo mismo. Los periódicos progresistas apuntan a una posible coalición progresista y los conservadores dicen que los suyos están al borde de la mayoría absoluta. Que aburrimiento.