Opinión

SÍ A LOS SINDICATOS INTEGRADOS, INDEPENDIENTES Y RESPETABLES

El movimiento sindical ha sido clave en el avance hacia el Estado de bienestar que disfruta el privilegiado primer mundo en el que nos movemos. Hoy en día los trabajadores, aunque estemos en el paro, disponemos de una protección y garantías, inferiores a las que nos gustaría, pero impensables hace simplemente unas décadas, con una seguridad social y unas prestaciones por desempleo que para si la quisieran gran parte de los países de nuestro entorno, etc.


Lo que si es evidente es que la misión de un sindicato hoy, nada tiene que ver con la que de ellos se esperaba hace solamente unas décadas, y sin embargo, en España, aun en planteamientos comunistas, nada han evolucionado en este sentido, anclados en viejas maneras y medidas.


El secreto de las empresas punteras actuales y creadoras de puestos de trabajo está en que todos (empresario, altos cargos y trabajadores en general) reman en la misma dirección. La lucha de clases ya no es mas que una disculpa de sindicatos obsoletos. Aquellas instituciones, respetadas y queridas hace unos años, son hoy ninguneadas por la mayoría de los trabajadores, que ven en sus componentes y en sus organizaciones unos privilegiados ajenos a sus problemas, anclados en vender y vivir de unas ideas caducas y que en nada les son cercanos ni les protegen.


Actualmente nadie sabe ciertamente nada de la economía de los sindicatos en España (no dan cuentas a nadie), ni sus ingresos ni sus gastos son públicos, ni su número de afiliados y de liberados conocido, variando las versiones publicadas sobre ese anacronismo de 'liberados' que supone pagar a trabajadores que no lo son, y para colmo se convierten en enemigos, entre los 57.000 y los 300.000, con un número de horas no trabajadas y cobradas por ellos entre las 60 y las 90 millones anuales, lo que se estima un costo no productivo de entre los 1.650 y los 3.500 millones de euros, bastante mas de lo que le supone a España la paralización de la subida de pensiones a los jubilados, sin contar las ayudas directas del Gobierno de turno y los ingresos via 'cursos de formación', de cuyo dinero la mayor parte, de forma canalla y archiconocida, va directamente a las arcas de los sindicatos, como parte de su financiación.


Si esto es grave en lo económico, en lo social y laboral la perdida de respeto y de confianza en quien cuando se plantea una huelga emplea sistemáticamente la violencia a través de piquetes 'informativos' de liberados, que siempre acaban destrozando algo o que impiden la libre circulación aunque a alguien le vaya la vida en ello, traslade a un enfermo, tenga una cita inexcusable. etc., la consecuencia no puede ser de respeto, ni de solidaridad con tales organizaciones.


Si queremos seguir contando con sindicatos respetados y respetables apunto el siguiente decálogo, que si el gobierno tuviera lo que no tiene, adoptaría de inmediato, pues está en la mente de todos:


*Cuentas de ingresos y gastos públicas, absolutamente transparentes y auditables.


*Financiación propia, a través de asociados y absolutamente ajena a la Administración, con ayuda alternativa a través de una tercera casilla de aportación voluntaria en la declaración de la renta de todo trabajador.


*Eliminación de la negociación colectiva a efectos de facilitar acuerdos mas ajustables a cada necesidad y características.


*Cursos de formación gratuitos para el trabajador a cargo exclusivamente del Ministerio de Trabajo.


*Supresión de todo tipo de liberados.


*Supresión de los 'piquetes informativos', proporcionando la información necesaria via correo electrónico a cada trabajador, consiguiendo con ello transmitir una información mas seria, uniforme, razonada y no intimidatoria.


*Prohibición de medidas adoptadas en la defensa de los argumentos sindicales que causen mermas en la libertad del ciudadano.


*Mismas obligaciones en cuanto a financiación y transparencia para las organizaciones empresariales.


*Obligación inexcusable para las empresas de invertir en I+D+i el importe de la productividad recuperada por las horas ahorradas en el pago de liberados.


*Proclamación de una ley de huelga de inspiración europea actual.


La reciente huelga general ha demostrado, una vez mas, que el trabajador ya no confía para nada en los sindicatos, a lo sumo les temen y en gran parte los desprecian por haber convertido un instrumento válido para la defensa de sus intereses en una especie de mafia de partido, que en lugar de razones solo entiende de coacciones y de vivir de la subvención.


No han aportado ni una sola idea, o propuesta en positivo, para salir de esta crisis.

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