Opinión

Los pastores, las ovejas y los perros

Un rebaño necesita de un pastor, de algunos perros, de pastos adecuados y de multitud de ovejas. Las ovejas se alimentan de los pastos, producen lana, leche y carne, no son conflictivas y enriquecen al pastor, quien da de comer a los perros para que lleven a las ovejas por los caminos que interesan al pastor.

El pastor se vale de pastos adecuados, adiestra a los perros, se pone al frente del rebaño, echa a andar y las ovejas, alimentadas, le siguen encauzadas por los perros.

Por otra parte, según el saber popular, tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor, y el que tenga esas tres cosas, que le dé gracias a Dios…, pero quien maneje esas tres cosas, en función de sus intereses y además consiga convencer a las ovejas de que lo hace en bien del rebaño, es el amo.

Pero, ¿quiénes son los amos?. Evidentemente los pastores. Los pastos que convencen a las ovejas de su bienestar, los medios de comunicación. Los perros, los políticos. El rebaño, está meridianamente claro, pero, ¿cómo actúan los pastores?.

Las grandes corporaciones de la información, los que manejan nuestros pastos, proporcionan al rebaño la información que interesa al pastor y sus intereses, con los matices adecuados. Los partidos políticos, los que nos marcan el camino y a quienes alimentan los pastores, nos fijan las reglas por las que debemos someternos a los intereses de los pastores, e incluso nos hacen creer que es el rebaño quien decide, en lugar de los pastores. Mientras, estos regulan las tres cosas importantes de la vida: la salud, el dinero y el amor.

La salud, depende de las fábricas de armas (se monta una guerra y se mata a quien, donde y cuando conviene) y de las multinacionales farmacéuticas (se prolongan las enfermedades con medicamentos que las estacionan y se arrinconan los remedios). El dinero, de las financieras internacionales y la gran banca (se financia solo lo que da grandes dividendos). El amor, el sentimiento o las emociones, del ocio y la religión (se engaña a la gente prometiéndoles un paraíso en otra vida y la gloria en esta para deportistas, cantantes, actores, personajillos, etc.).

Mientras en los pastores, la regulación de la salud, el dinero y el amor que afecta al rebaño le parezcan a éste, equilibrados, poco han de variar los pastos y de trabajar los perros. Cuando algún pastor se excede en alterar la salud, con guerras o con epidemias, el rebaño se altera, mengua, y los perros, defensores del sistema, han de hacer lo posible para que el pastoreo se equilibre y vuelva a la senda, caigan más o menos ovejas en el empeño. Igual sucede cuando los sentimientos o las emociones cobran excesivo protagonismo y las religiones se alteran, enfrentándose unas ovejas con otras, y en igual medida cuando es el dinero o las finanzas las que sufren alteraciones que provocan desequilibrios.

Hoy el pastoreo está desequilibrado por causas financieras. La excesiva ambición de quienes las manejan ha alterado al rebaño, lo está mermando, mientras los perros, cada uno según sus propias habilidades, bien alimentados, se encargan de ordeñar y de esquilar a las ovejas que todavía quedan, para compensar al pastoreo en su desequilibrio.

El problema de ser ovejas es que por muchas que seamos nunca nos rebelamos, ni contra los pastores, ni contra los putos perros, aunque se hayan cargado a medio rebaño y esquilado y ordeñado al resto.

¿Seremos tigres algún día?

Te puede interesar