Opinión

Panda de irresponsables

El artículo 56 de la Constitución, establece la inexistencia de responsabilidad política para la figura del rey. Para NADIE más.

En España, cuando un constructor comete una tropelía, se condena también al promotor inmobiliario profesional, ya que se supone que tal promotor, aunque no culpable directo, como profesional del asunto, debe elegir a un constructor solvente, la llamada “culpa in eligendo”.

Cuando un partido político “profesional”, elige para sus listas a un político que ha cometido una tropelía, es, si cabe, mucho mas culpable que nadie “in eligendo”, y al no tratarse del rey, debe estar sometido a responsabilidad por ello, al igual, o en mayor medida (ya que engaña a todos los ciudadanos) que el promotor, a quien si se le hace pagar por ello.

Estamos hartos de ver como TODOS los partidos políticos, sin excepción, eligen para las listas electorales a personajes a los que nada exigen y que cuando se da a conocer la tropelía correspondiente, ni dimiten, ni nadie les pide responsabilidades, ni los partidos son condenados por ofrecer al ciudadano a un posible representante popular inadecuado, por decirlo “finamente”, ni nadie se escandaliza suficientemente por ello.

El cachondeo de democracia que tenemos en España, nos lleva a elegir unas listas confeccionadas por las oligarquías de cada partido en función del grado de servilismo demostrado por los integrantes hacia el dictador que preside la troika gobernante, y todo ello en el orden de sumisión correspondiente. Acto seguido, y si esa lista no gana por mayoría absoluta, los perdedores deciden quien ha de gobernar: una gozada de democracia. Pues bien, siendo eso así, las tropelías pretéritas de los políticos “electos”, solo son achacables, a parte de a ellos mismos, a los responsables “in eligendo” de confeccionar las listas, y cuando hablo de responsabilidad, hablo de responsabilidad civil o penal correspondiente, ya que si eso no es así seguiremos siendo un país de opereta.

Libres al fin de la corrupción y la inoperancia socialista, ahora resulta que en estos días, al alcalde pepero de la ciudad capital de Galicia, se le ha descubierto una tropelía pretérita, en forma de abultada deuda a la administración. Un acto que no es ninguna coña marinera, sobre todo en un representante de la administración que ha de velar por el bien de todos, por el dinero de todos. Resultado: ni paga inmediatamente, ni dimite, ni cree que debe dimitir (¿), ni lo hacen dimitir, ni dimite quien confeccionó la lista, ni nadie pide responsabilidades legales a nadie.

Pero, ¿es posible que a estas alturas, legalmente, cuando se confecciona una lista, todavía no se le pida a los integrantes una declaración jurada de estar mas limpios que una patena, so pena de ser defenestrados y llevados de las orejas a los tribunales a la mínima tropelía?

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