Opinión

¿Nuevos fascismos?

Movimientos de ciudadanos desencantados, de distinto signo, origen y actitudes, empiezan a proliferar en Europa.

Si la historia es cíclica y para no repetirse conviene conocerla, quizá precisemos recordar ciertas características de una de las dos posturas extremas, comunismo y fascismo (Stalin y Hitler, por este orden, han sido los mayores asesinos en serie de la historia), ambas con orígenes socialistas (el primero por extrema aplicación y el segundo por extremo desengaño), que mas daño han hecho a la humanidad, concretamente el fascismo.

El origen del término proviene del italiano “fascio”, un antiguo símbolo romano consistente en un haz de treinta varas con hacha adherida, un símbolo nostálgico adoptado por los “fasci di combattimento”, el grupo creado por Mussolini de sindicalistas revolucionarios, desencantados del marxismo ortodoxo, procedentes del socialismo radical.

Sus orígenes ideológicos, aunque luego proliferaran en otros países, con mayor o menor éxito, se encuentran en Francia, donde se acuña el termino “nacionalsocialismo”. Basado en un ideario vitalista radical y romántico, emocional y de virtudes patrias, de recuperación de valores ante unas masas que habían degenerado en velar por su propio progreso material, e influencias externas que manchaban tales valores, preconizaba la exaltación del héroe frente al intelectualismo racional, propugnaba un radicalismo económico de tipo colectivista, con rechazo al mercado libre, a la sociedad burguesa, al gobierno limitado, a la propiedad privada y suprimiendo la lucha de clases en pro de la función social de los intereses del Estado, quien habría de ser el máximo protagonista, algo que fue extendiéndose, calando primero en Hungría entre trabajadores y campesinos, pasando a Rumanía con tintes religiosos misticistas y a otros países del entorno, para asentarse definitivamente en Italia con Mussolini, en Alemania con Hitler, en Portugal con Salazar, y en España con José Antonio Primo de Rivera (Falange) y Ramiro Ledesma (JONS), críticos con el materialismo moderno y las doctrinas liberales, defensores de un socialismo nacionalista que pretendía la igualdad de clases en el marco de una patria unida y fuerte, de ahí su calado entre las clases medias y medias bajas, temerosas del avance del comunismo y de crecientes desordenes públicos. Aquí conviene abrir un paréntesis con la figura de Franco, tachado de fascista por la izquierda, mas como insulto que otra cosa, ya que el general Franco no era ideólogo de nada (como pueden ser Castro o Chavez), sino simplemente un dictador militar en busca de orden, disciplina y “virtudes” castrenses, convencido de que el auténtico enemigo de España era el comunismo y los masones, y que para salvar a la patria había que atar en corto a los españoles y reprimir cualquier intento de instauración de partidos políticos, pero de ideología nada de nada, aunque en un principio se dejase querer por la Falange y las Jons, por quienes no tenía demasiadas simpatías (se negó al canje del fusilado Primo de Rivera por Largo Caballero) y posteriormente se apoyara en la Iglesia.

De todas formas, el fascismo se suele instaurar e imponer, siguiendo el razonamiento de sus justificaciones, en países o regiones de marcado carácter localista, donde fracasa el funcionamiento de las instituciones y de los partidos, se instauran ciertos grados de corrupción con cambios rápidos en la sociedad que llevan a la perdida de antiguos “valores” y donde la proliferación de extranjeros no queridos, contribuye a desdibujar aquellos valores patrios y de raza, poniendo en riesgo aquellas virtudes irrenunciables que han cimentado un carácter propio. ¿Nos suena?.

En su momento el fascismo proliferó en mas de cuarenta países. Hoy, con transmigraciones masivas, el fracaso político de democracias mal estructuradas y gran número de políticos que solo velan por sus intereses y los de unos partidos sin control, financiados y al servicio de lo mas ruin del sector empresarial, tienen presencia activa en Francia, Alemania, Grecia, Italia, Rusia, Austria, Bélgica y algún otro país europeo: están ya ahí y pueden estallar en cualquier momento. ¡Ojo!

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