Opinión

MEIGAS FORA

El pasado día 20 tenía lugar, alrededor de las 11 de la noche, el fin de la primavera y la entrada del verano, el solsticio de verano, el día mas largo del año, alrededor de 13 horas entre el orto y el ocaso del sol en estas alturas, el día en el que la latitud del sol a mediodía es máxima. Se trata pues de una culta celebración, ajena en principio a cuestiones mágicas, ya sean de corte llamado pagano, o religioso.


Como casi todo en nuestra cultura occidental, el fenómeno religioso, no solo se ha adueñado del asunto y lo ha desvirtuado, sino que incluso ha trasladado su celebración a otra fecha cercana, que nada tiene que ver con el momento a celebrar y si, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, con la festividad de San Juan. Oportunismos religiosos aparte, las hogueras, que en su origen se encendían a la caída del sol, tenían como misión, considerando que el solsticio de verano da inicio al decrecimiento de las horas de luz, el prolongar la claridad de la primavera y su explosión de vida, retrasar la entrada de la noche, purificar el entorno y con ello el pulular de los malos espíritus (en San Xoan, meigas e bruxas fuxirán).


Afortunadamente en Galicia, esas tradiciones se han mantenido en el tiempo, aunque con la adulteración propia de mantener la imposición de la Iglesia con el rollo de San Juan, encendiendo las hogueras a partir de las doce para coincidir con la fecha adulterada y no con la puesta del sol como sería de rigor (concretamente las 22.20 horas del pasado día 20).


Concretamente en la playa de Panxón, vamos a recuperar este año una celebración de adiós a la primavera y bienvenida al verano que nunca debimos perder. Afortunadamente el evento coincidirá prácticamente con una marea baja (a las 01.00 horas aproximadamente) no demasiado exagerada, lo que dará pie a que con la marea alta, aproximadamente al amanecer, los supervivientes tengan, por corta que esta sea, espacio adecuado para bien llevar su resaca con suficiente amplitud playera.


Es una noche de queimada, cachelos y sardinas asadas, de celebrar la entrada del verano y porqué no, la deseada victoria de España sobre los gabachos, quienes de no sucumbir ante los suecos, nos hubieran puesto por delante a los ingleses, a esos hijos de la Gran Bretaña de los que la playa de Panxón conoce historia por invasiones de uno de sus mas insignes navegantes, el corsario Drake, quien tanto incursionó por estas tierras y que mas de una vez tuvo que salir por velas.


Hemos ganado y perdido una primavera más, la estación más limpia y esperanzadora del año, algo que la naturaleza volverá a ofrecernos dentro de 9 meses, un parto de estas hogueras y de estas noches que como cada año, allá por marzo, vendrá repleta de una explosión de vida.


De momento: meigas fora.


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