Opinión

¿INTERVENCIÓN YA?

España es una partitocracia oligárquica achorizada con vocación permanente e inalcanzable de convertirse en una democracia real. La base de la democracia se asienta en el poder del pueblo, quien decide sobre quien ha de llevarle a la gloria o a los infiernos, pero siempre con el inexcusable requisito de disponer de toda la información necesaria para ello, algo incuestionable cuando se trata de la cosa pública.


En España, la ruina de lo público, llámese deuda externa debida a gobierno central, autonómicos, o a inversiones en lo que fueron las cajas (una entelequia que aun no se sabe a quien pertenecían) permanece en el mas absoluto secreto. Lo que hoy es un agujero de 4.000 millones, mañana, sin la menor explicación, pasa a ser de 24.000 millones (4 billones de pesetas), y todo ello en una especie de banco que además regía un teórico cerebro de la economía. Todo ese inmenso 'pastizal' ha de salir de pedir mas créditos al exterior que, finalmente hemos de pagar con nuestros impuestos, para salvar a alguien que tiene cerrado el grifo del crédito que esta sociedad necesita para poder ser competitiva y recuperarse (la pescadilla que se muerde la cola). Como es de cajón, la prima de riesgo se dispara, ya que la confianza de quien ha de invertir en nuestra deuda se desploma, evidentemente.


Pues bien, como somos tontos, sale Rajoy y dice que no tiene que ver una cosa con la otra y siguiendo la asentada doctrina PSOE de mentir con plena naturalidad, se sube al carro y se queda tan pancho.


Como ciudadano al que se le niegan todo tipo de explicaciones coherentes sobre el particular, tengo derecho entonces a hacer cábalas sobre el fondo del asunto, y ahí las cosas empiezan a encajar, sobre todo si suponemos que los partidos políticos en España, todos ellos, viven de la banca, de que gran parte de las pérdidas injustificadas de las cajas acababan alimentando a partidos y sindicatos, diréctamente, en forma de no devolver un crédito en su puñetera vida, o de otorgarlos a alguien que a su vez 'invertía' en política. Claro que para los partidos la supervivencia de la banca es crucial, como el no procesar a sus dirigentes, no vaya a ser que acaben cantando (se amaga con hacerlo y listo).


En estas condiciones, ¿por qué tengo que preferir que sigan los mismos, por muy españoles que sean (de un partido o de otro), al frente de nuestra economía, en lugar de un sueco, un danés o un alemán que lo destapen todo, que pongan orden, que nos informen sobre lo que pasa realmente y que marquen la pauta para que esto no solo no vuelva a pasar, sino para que la economía pública sea siempre pura, cristalina y regida por ciudadanos respetables y no por chorizos de salón protegidos por los partidos políticos, mientras al ciudadano se le niega el crédito al tiempo que se le piden mayores impuestos y se le reducen prestaciones?.


Si hay que arrimar el hombro, sea, pero conociendo a fondo las cuentas, porqué se ha llegado ahí y procesando a quienes nos han puesto en esa tesitura, si no va a ser así, como parece, intervención YA.

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