Opinión

UN HOMBRE BUENO

Nacido en Ourense, una de las formas más asentadas de ser vigués, José María es el típico ejemplar renacentista, un personaje sobre el que resulta difícil destacar una de sus infinitas virtudes por encima de cualquier otra.


He de confesar que me conquistan los hombres capaces de emocionarse hasta el llanto, de sentir en positivo, de ser generosos, leales, buenos, con sentido del humor, y si además cultivan el arte supremo de la amistad, en compañía de un buen vino, escuchando a los Sabandeños y alabando la vida, poco puede fallar.


Con estas pistas, nadie puede dudar que estamos hablando de José María Fonseca Moretón, un vocacional músico de asignaturas pendientes, un bodeguero de vieja coña, pero de nuevo cuño. Un enamorado que ha puesto la 'I' en el alvariño, la 'D' en sus bodegas, la 'i' en sus ambiciones y siempre con el '+' por bandera.


El clarinete, el saxo, la voz, la alegría, son su salsa, el lujo de los jueves noche. Con la venia, el pasado viernes, un grupo de amigos, a la llamada del Colegio de Economistas, nos acercamos al Pazo de los Escudos para gozar una vez más de su compañía, de su impagable naturalidad.


Enorme acierto el de sus colegas de estudios en premiar a José María como economista del año 2011. Pensándolo bien, ¿podrían haber premiado a alguien con mas méritos, más humildad y más coherencia? José María nada tiene que ver con el economista al uso, ni siquiera con el tópico del que analiza lo ocurrido a toro pasado. José María es un empresario en el sentido más noble de la palabra, un hombre que arriesga por aquello que le ilusiona, que conoce, que estudia, que le atrae, y al que dedica gran parte de sus anhelos, que crea empresas y facilita que muchas familias puedan vivir de ejercer un trabajo, que hace equipo, que derrama generosidad con todos y además triunfa en los momentos mas duros.


Fue una bonita fiesta, ni siquiera empañada por la ausencia de un bobo ilustrado, de la casa, que no tuvo ni la hombría ni la educación de presentarse, a la llamada de los suyos, lo que en el fondo creo que todos le agradecieron. Bonitas, sentidas e inteligentes las palabras de Alberto Núñez Feijóo, ajenas a la política, centradas en ensalzar las virtudes de un empresario ejemplar, gallego ejerciente, hombre de cuna, y en definitiva, un hombre bueno.


Para los que desde Petapau, tenemos la honra de compartir contigo algunas jornadas entrañables, siempre eres un ejemplo y, aunque nunca caminarás solo, para nosotros siempre serás nuestro? huerfanito.


José María, sé como eres.


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