Opinión

ERROR, ERROR OTRA VEZ

Suele decirse que un buen economista es el que analiza correctamente un fracaso económico. Proponer a priori las soluciones adecuadas es como aquello de jugar al poker y ganar?, algo complicado cuando para ello no se cuenta con las experiencias de los sectores a los que las medidas van encaminadas.


Nuestra crisis no viene de malas inversiones de nuestros bancos (lo común en Europa), sino de sus faraónicos endeudamientos en pro de mastodónticas especulaciones, prácticas toleradas alegremente por el Banco de España. Ingentes demandas de dinero ajeno para un negocio en el que las plus valías aumentaban día a día. ¿Cuál era el objeto de deseo?: La vivienda. Pero no nos engañemos, la burbuja no está ni ha estado en el ladrillo, sino en El SUELO, siempre el suelo, el componente puramente especulativo del sector de la vivienda, el origen de gran parte de las corruptelas políticas, del crecimiento exponencial de las grandes inmobiliarias y, sobre todo, de la financiación de los partidos.


El gobierno anuncia por fin la creación de bancos malos en los que volcar los activos inmobiliarios, pero vuelve a hacerlo mal, pretendiendo múltiples bancos y que estos vendan los suelos objeto del endeudamiento, y ahí no esta la solución, ya que para pequeños empresarios descapitalizados no hay créditos para ello, y para grandes inmobiliarias sería volver al mismo proceso especulativo.


Debe ser un único banco malo, nacional, convertido en una gran inmobiliaria intervenida, perfectamente controlable, que convierta los solares en viviendas como único bien con demanda en el marcado, a precios de coste, habilitando cada banco aportante los necesarios créditos para la comercialización de sus viviendas resultantes. Para ello hay que obligar a los ayuntamientos (auténticos causantes de gran parte del problema) a otorgar licencias de obra en menos de un mes (autolicencias) y a gestionar el planeamiento secundario necesario en menos de tres, habilitando silencios administrativos en caso contrario, que dejen sin tasas y sin el impuesto correspondiente a aquellos que no cumplan los plazos.


Por otra parte, el precio de la vivienda es el sumatorio de múltiples factores, pero en síntesis el del suelo, la construcción, los trámites e impuestos, y el beneficio del empresario.


Si la repercusión del suelo en el precio de la vivienda no debe sobrepasar el 15-20-25% según se trate de suelos urbanizables, urbanos no consolidados, o urbanos consolidados, el precio de la construcción de calidad y con espacios está alrededor de los 1.000 ?/m2, los trámites e impuestos alrededor del 20% y el beneficio del banco malo, o del empresario en quien se delegue por la gestión en un 10%, ello nos llevaría a precios de 1.800 ?/m2 útil en el mayor de los plazos de entre 18 y 24 meses para suelos urbanizables (3 para planeamiento + 1 para licencia + 14 para la obra), lo que convierte las viviendas de tres dormitorios (90 m2 útiles) con plaza de garaje y trastero en 180.000 ?, de dos dormitorios (70 m2 útiles) en 145.000, ó de uno (50 m2 útiles) en 110.000 ?. Con los espacios y calidades mínimas toleradas, incluso un 20% por debajo.


Con créditos habilitados para ello, en menos de cinco años los bancos sanearían el grueso de sus activos malos, el sector de la construcción y todos los que arrastra se recuperarían, los precios se estabilizarían, el crédito a otras actividades volvería a fluir y la recuperación, con sentidiño, empezaría a ser factible.


Esto es pretender jugar al poker y ganar? , lo que se nos propone es mas de lo mismo: créditos a las grandes promotoras para comprar suelo a bajo precio y volver a empezar (especulación y financiación de partidos a costa de que el ciudadano sanee la banca cerrando empresas, apretándose todavía mas el cinturón y alimentando las oficinas de empleo).


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